La guerra en Oriente Medio pone en duda los GP de Qatar y Abu Dhabi: ¿puede la Fórmula 1 seguir el camino de MotoGP?
Por Jorge Koechlin

La escalada del conflicto con Irán mantiene la incertidumbre sobre las dos últimas carreras de la temporada 2026 de Fórmula 1, previstas en Qatar y Abu Dhabi. Aunque ambas citas continúan oficialmente en el calendario, la retirada de Yamaha del Gran Premio de Qatar de MotoGP y las preocupaciones expresadas por varios pilotos han reavivado las dudas sobre la seguridad en la región. Mientras tanto, Imola se mantiene como posible alternativa para la F1.
Qatar y Abu Dhabi siguen en el calendario de la Fórmula 1
La guerra en Oriente Medio continúa generando interrogantes sobre el desenlace de la temporada de Fórmula 1. Los Grandes Premios de Qatar, previsto para el 29 de noviembre, y Abu Dhabi, programado para el 6 de diciembre, siguen figurando oficialmente en el calendario, pese a la inestabilidad que atraviesa la región del Golfo.
La situación preocupa especialmente por la proximidad de algunos circuitos a zonas afectadas por el conflicto. El trazado de Lusail, por ejemplo, se encuentra a unas siete horas por carretera de Riad, capital de Arabia Saudí, que ha sufrido bombardeos.
La Fórmula 1 mantiene su intención de disputar ambas carreras, aunque también contempla un escenario alternativo. Según información de Auto Motor und Sport, los preparativos para una posible prueba en Imola comenzaron en agosto. El circuito italiano podría ocupar el lugar de la última carrera de la temporada si las circunstancias obligan a cancelar las citas de Oriente Medio.
Sin embargo, el tiempo juega en contra de esa posibilidad. Los organizadores de Imola necesitarían conocer antes del 10 de noviembre si deben preparar el evento, ya que los plazos logísticos no permitirían organizarlo con garantías si la decisión se aplaza demasiado.
MotoGP ya sufre las consecuencias del conflicto
La incertidumbre no afecta únicamente a la Fórmula 1. El Campeonato Mundial de Resistencia (WEC) ya tuvo que modificar su calendario y trasladar sus últimas carreras previstas en Qatar y Bahréin a Barcelona, el 18 de octubre, y Monza, el 8 de noviembre.
MotoGP también aplazó su Gran Premio de Qatar, inicialmente previsto para finales de febrero, hasta este fin de semana, del 6 al 8 de noviembre. Sin embargo, la decisión de mantener la carrera no ha convencido a todos los participantes.
Durante el Gran Premio de Australia, disputado entre el 23 y el 25 de octubre, varios pilotos reclamaron garantías de seguridad y protección financiera antes de viajar a Qatar. Ante estas preocupaciones, Carlos Ezpeleta, vicepresidente ejecutivo de MotoGP, se desplazó a la región del Golfo y obtuvo del Gobierno qatarí un plan de evacuación para el supuesto de que se produjera un ataque.
Jack Miller fue uno de los pocos pilotos que expresó públicamente su rechazo a disputar la carrera en esas condiciones. «No quiero ir a Qatar, como todos los demás», afirmó. «Somos 19 los que no queremos ir. No creo que debamos competir en esas condiciones. Hemos dejado muy clara nuestra opinión al respecto».
Yamaha retira a sus dos equipos de Qatar
La situación dio un nuevo giro cuando Yamaha confirmó que no participaría en el Gran Premio de Qatar. El fabricante japonés comunicó que, tras revisar nuevamente la situación en Oriente Medio, no encontró motivos suficientes para modificar las restricciones de viaje que mantiene para toda la compañía.
La decisión afecta tanto al equipo oficial Yamaha como a Pramac, que tampoco estarán presentes en Lusail.
MotoGP lamentó la retirada y defendió que, después de consultar con el Estado de Qatar, el Circuito Internacional de Lusail y asesores independientes de seguridad, no había recibido información que justificara modificar los planes del evento.
La organización también señaló que había realizado su propia evaluación de riesgos y mantenía la confianza en las condiciones previstas para la carrera. Yamaha, por su parte, podría afrontar consecuencias contractuales y deportivas por su ausencia.
Los pilotos de Fórmula 1 también expresan sus dudas
En el paddock de la Fórmula 1, la posibilidad de viajar a Qatar y Abu Dhabi tampoco genera unanimidad. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en MotoGP, ningún equipo ha anunciado hasta ahora que vaya a retirarse de las dos últimas carreras del campeonato.
George Russell, piloto de Mercedes, evitó pronunciarse de manera contundente sobre la situación: «Iré adonde tenga que ir», señaló.
Carlos Sainz fue algo más explícito. Antes del Gran Premio de Estados Unidos, el jueves 22 de octubre, el español reconoció que no compartía plenamente el optimismo de quienes daban por segura la celebración de las carreras.
«Los responsables parecen muy convencidos de que las carreras se celebrarán según lo previsto. A mí me resulta difícil estar igual de convencido en estos momentos. Todavía están pasando muchas cosas en Oriente Medio», comentó.
Sus declaraciones generaron rápidamente repercusiones en las redes sociales y Williams publicó posteriormente un comunicado en el que el piloto matizó su postura: «Soy consciente de que la FIA y la Fórmula 1 priorizarán la seguridad y confío plenamente en que tomarán la decisión correcta. Esperamos con ilusión competir en Qatar y Abu Dhabi».
El precedente de Arabia Saudí en 2022
La Fórmula 1 ya vivió una situación delicada en la región durante 2022. En aquella temporada, los entrenamientos libres del Gran Premio de Arabia Saudí se desarrollaron mientras se producía un ataque con misiles y drones contra una instalación de Aramco, cerca del circuito de Yeda. La petrolera saudí era entonces uno de los principales patrocinadores de la categoría.
El incidente provocó una gran preocupación en el paddock y puso en duda la continuidad del fin de semana. Finalmente, la carrera se disputó, pero aquel episodio dejó claro que los acontecimientos geopolíticos pueden afectar directamente a la organización de un Gran Premio.
Por ahora, la Fórmula 1 mantiene su calendario y no ha anunciado cambios para Qatar ni Abu Dhabi. La situación de MotoGP, con la retirada de Yamaha y las objeciones de numerosos pilotos, demuestra que la incertidumbre es real. La decisión final dependerá de cómo evolucione el conflicto y, sobre todo, de las garantías de seguridad que puedan ofrecer las autoridades y los organizadores.



