Mercedes prepara casi tres veces más modelos de combustión que eléctricos hasta 2027

Mercedes-Benz mantendrá su apuesta por los motores de combustión en los próximos años. Según la planificación de modelos presentada por la compañía, hasta finales de 2027 llegarán 15 vehículos nuevos: cuatro eléctricos de batería y once con motor de combustión. La estrategia refleja un cambio de prioridades respecto a la ambiciosa hoja de ruta eléctrica que la marca anunció en 2021, cuando aspiraba a convertirse en un fabricante exclusivamente eléctrico para finales de la década, siempre que las condiciones del mercado lo permitieran.
La transición hacia la movilidad eléctrica no está avanzando al ritmo que Mercedes-Benz había previsto inicialmente. Aunque las ventas de vehículos eléctricos siguen creciendo en Europa, la marca alemana ha ajustado sus objetivos y mantiene una estrategia que combina modelos eléctricos, híbridos enchufables y vehículos con motores de combustión.
Durante un Tech Day dedicado, entre otros asuntos, a la seguridad de sus vehículos, Mercedes presentó una planificación de lanzamientos que permite apreciar este cambio de enfoque. Jörg Burzer, responsable de desarrollo de la compañía, mostró una diapositiva con los nuevos modelos previstos hasta finales de 2027, diferenciados entre vehículos eléctricos de batería (BEV) y modelos con motores de combustión.
El resultado es significativo: de los 15 vehículos contemplados, solo cuatro serán eléctricos de batería, mientras que los once restantes estarán equipados con motores de combustión. Esto supone una proporción de 2,75 modelos de combustión por cada vehículo eléctrico.
De «solo eléctricos» a una estrategia más flexible
En 2020, Ola Källenius, director ejecutivo de Mercedes-Benz, comenzó a impulsar una estrategia que otorgaba prioridad a la movilidad eléctrica. Un año después, la compañía reforzó esa orientación con el objetivo de estar preparada para convertirse en un fabricante exclusivamente eléctrico a finales de la década, siempre que las condiciones del mercado lo permitieran.
Sin embargo, la evolución comercial de los modelos eléctricos de la familia EQ no cumplió todas las expectativas de la compañía. Vehículos como el EQS, el EQE y el EQA no lograron consolidar la demanda que Mercedes esperaba en determinados mercados, lo que llevó a la marca a revisar su estrategia.
En 2024, Källenius ya había moderado los objetivos de electrificación para 2030. La nueva meta contemplaba que los vehículos eléctricos de batería y los híbridos enchufables representaran hasta el 50 % de las ventas totales para finales de la década, en lugar de apostar exclusivamente por los eléctricos.
La planificación de lanzamientos hasta 2027 confirma que Mercedes quiere conservar flexibilidad para responder a las preferencias de los compradores y a las diferencias entre mercados.
Los eléctricos crecen en Europa, pero Mercedes mantiene los motores tradicionales
La decisión de Mercedes llega en un contexto en el que las matriculaciones de vehículos eléctricos de batería muestran un crecimiento importante en Europa.
Según las cifras citadas en la información original, los eléctricos alcanzaron una cuota del 22,7 % del mercado europeo entre enero y septiembre, con aproximadamente 1,93 millones de matriculaciones. Esto representó un crecimiento del 48,5 % frente al mismo periodo del año anterior.
Estos datos reflejan que la demanda de vehículos eléctricos continúa avanzando, aunque su evolución no es uniforme entre países, segmentos y fabricantes. Para Mercedes, el reto consiste en adaptar su oferta a ese mercado sin abandonar las tecnologías que todavía generan una parte importante de sus ventas.
La compañía debe equilibrar las inversiones en nuevas plataformas eléctricas con el desarrollo de modelos de combustión e híbridos que respondan a las necesidades de clientes que todavía no están preparados para dar el salto a un vehículo completamente eléctrico.
El mercado y los incentivos condicionan la transición
Las decisiones de Mercedes también están relacionadas con factores económicos que influyen en la compra de automóviles. El coste de la energía, el precio de los combustibles, las ayudas públicas y el desarrollo de la infraestructura de recarga pueden modificar las preferencias de los consumidores.
En Alemania, además, el debate sobre los incentivos a la compra de vehículos eléctricos continúa siendo relevante para el futuro de la industria. La posibilidad de mantener las ayudas públicas durante 2027 podría influir en la evolución de la demanda, aunque su efecto dependerá de las condiciones definitivas de los programas de apoyo.
Para Mercedes, mantener una gama con diferentes sistemas de propulsión permite adaptarse a estos cambios mientras avanza en la electrificación de su catálogo.
La planificación hasta finales de 2027 no significa que la marca abandone los vehículos eléctricos. Más bien, muestra que la transición será menos uniforme de lo que se había previsto inicialmente y que los motores de combustión seguirán teniendo un papel importante en su oferta durante los próximos años.
En definitiva, Mercedes busca ajustar su estrategia a la evolución real del mercado: ampliar su gama eléctrica sin renunciar a los modelos de combustión que todavía tienen demanda.



