Hace 30 años, Damon Hill conquistó su primer y único título mundial de Fórmula 1
El 13 de octubre de 1996, Damon Hill ganó el Gran Premio de Japón y se coronó campeón con Williams, en una carrera en la que Villeneuve se quedó sin rueda.
Por Jorge Koechlin

Hace 30 años, el 13 de octubre de 1996, Damon Hill se coronó campeón del mundo de Fórmula 1 al ganar el Gran Premio de Japón en Suzuka. El británico, al volante del Williams-Renault, cerró así una temporada de ocho victorias en la que se impuso a su compañero Jacques Villeneuve.
Hay días que quedan grabados para siempre en la historia de la Fórmula 1, y el Gran Premio de Japón de 1996 fue uno de ellos para el piloto británico, que llegó a la última carrera del campeonato con 87 puntos contra 78 de Villeneuve. El canadiense solo podía quitarle el título si ganaba y Hill no sumaba ni un punto.
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Damon Hill, una temporada para reivindicarse
El campeonato de 1996 fue la culminación de un camino que no siempre fue sencillo. Hijo del bicampeón mundial Graham Hill, Damon tuvo que soportar durante años las comparaciones con su padre y las dudas de quienes cuestionaban si estaba a la altura de los mejores pilotos de su generación.
Sin embargo, al volante del competitivo Williams-Renault, el británico respondió en la pista. Consiguió ocho victorias durante la temporada y mantuvo una regularidad que le permitió superar a Villeneuve, debutante en la Fórmula 1 y campeón vigente de la IndyCar, en la lucha por el campeonato.
Su triunfo en Japón tuvo además un significado especial: Hill se convirtió en el primer hijo de un campeón mundial en ganar el título de Fórmula 1, siguiendo los pasos de su padre, Graham, quien había ganado los campeonatos de 1962 y 1968.
Suzuka, la carrera de la consagración
El Gran Premio de Japón fue el desenlace de una campaña en la que Hill tuvo que convivir con la presión de ser el principal candidato al título y con la amenaza de su propio compañero de equipo.
Villeneuve largó desde la pole position, pero tuvo una mala salida y cayó hasta el sexto puesto. Hill se hizo con la punta, fue abriendo diferencia y llegó a tener 13 segundos de ventaja a diez vueltas del final. El canadiense había remontado hasta el cuarto lugar cuando se le soltó la rueda trasera derecha de su Williams, un problema en un rodamiento que lo dejó fuera de carrera y sin opciones al título.

Hill cruzó la meta en primer lugar. Michael Schumacher, con Ferrari, remontó en la parte final y terminó segundo a 1,8 segundos, con Mika Häkkinen, de McLaren, en el tercer lugar. En la transmisión, el comentarista Murray Walker resumió el momento con una frase que se recuerda hasta hoy: «Tengo que parar, porque tengo un nudo en la garganta».
La imagen más recordada llegó después, en el podio: Hill, empapado de champaña y rodeado por Schumacher y Häkkinen, celebraba el mayor logro de su carrera deportiva.
Un campeón que dejó su huella
Damon Hill terminó la temporada 1996 con ocho victorias y el título mundial, pero no continuó en Williams: el equipo ya había decidido reemplazarlo por Heinz-Harald Frentzen para 1997. Compitió luego con Arrows, con el que estuvo cerca de ganar en Hungría, y con Jordan, equipo con el que consiguió su última victoria, en el Gran Premio de Bélgica de 1998, la primera del equipo. En total sumó 22 victorias en la Fórmula 1, la primera de ellas en Hungría en 1993.
Su carrera concluyó en el Gran Premio de Japón de 1999, pero su nombre quedó ligado para siempre a una de las historias más significativas de la categoría: la de un piloto que transformó las dudas en resultados y alcanzó la gloria mundial en uno de los escenarios más exigentes del calendario.
Treinta años después, la consagración de Damon Hill en Suzuka continúa siendo un recuerdo imborrable para los aficionados y un capítulo destacado de la historia de Williams y de la Fórmula 1. Ya contamos cómo el Williams FW18 revivió en Goodwood la gloria de 1996. Más información sobre Damon Hill, el GP de Japón y otras efemérides, y en el sitio oficial de la Fórmula 1.



