Verstappen avisa sobre Bakú: “Es difícil y frenético conducir allí”
El calentamiento de los neumáticos y la confianza en las frenadas serán los grandes retos para Verstappen en Bakú, donde el piloto de Red Bull ganó en 2025.

Lo esencial
- Max Verstappen describe el circuito urbano de Bakú como difícil y frenético, con muy poco margen de error.
- El piloto de Red Bull señala el calentamiento de los neumáticos y la confianza en las frenadas como los grandes retos.
- Verstappen ganó el Gran Premio de Azerbaiyán de 2025 y busca ahora su primer triunfo de 2026.
Max Verstappen espera uno de los circuitos más exigentes del calendario cuando la Fórmula 1 dispute este fin de semana el Gran Premio de Azerbaiyán. El reto de Verstappen en Bakú será dominar una pista que sigue siendo difícil.
El piloto de Red Bull considera que, incluso con la actual generación de monoplazas, Bakú sigue siendo una pista difícil de dominar.
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Un circuito urbano con poco margen de error
El trazado urbano combina largas rectas con zonas muy estrechas y varias curvas de baja velocidad. Esa combinación obliga a los pilotos a encontrar un equilibrio entre la velocidad punta y la capacidad de atacar las frenadas con confianza, todo ello con muy poco margen para cometer errores.
Verstappen, que no suele mostrarse especialmente entusiasmado con los circuitos urbanos, reconoce que Bakú es una excepción dentro de este tipo de trazados.
“Es difícil y frenético conducir allí. Y desde luego, no es fácil”.
El reto de encontrar el ritmo
Para Verstappen en Bakú, uno de los principales desafíos durante el fin de semana será encontrar rápidamente el ritmo adecuado. Las características del circuito hacen que la confianza del piloto y el comportamiento de los neumáticos tengan un papel especialmente importante.
“Sin duda, no es fácil encontrar un buen ritmo, también por el calentamiento de los neumáticos. Hay que asegurarse de estar en el punto óptimo”.
La dificultad aumenta porque las condiciones pueden cambiar entre sesiones y una vuelta rápida exige que los neumáticos estén en la ventana correcta de funcionamiento.
Además, Bakú obliga a los pilotos a acercarse mucho a los límites del circuito, especialmente en las zonas de frenada. Para Verstappen, la confianza en el monoplaza resulta fundamental.
“Eso es muy difícil en un circuito como este: sentir una confianza absoluta en cada zona de frenada, intentar encontrar el límite”.
Ese equilibrio puede ser especialmente delicado para Verstappen en Bakú, un trazado donde una pequeña pérdida de confianza puede traducirse en una frenada demasiado conservadora. O, por el contrario, en un error que termine contra las barreras.
Verstappen en Bakú, como último ganador
El piloto de Red Bull llega a Bakú con un recuerdo positivo. Verstappen ganó el Gran Premio de Azerbaiyán de 2025, consiguiendo entonces su cuarta victoria de aquella temporada.
Ahora afronta el regreso a un circuito en el que ya sabe lo que significa ganar, pero con un objetivo diferente: conseguir su primer triunfo de 2026.
La combinación entre las largas rectas, las curvas lentas, el comportamiento de los neumáticos y el escaso margen de error volverá a poner a prueba a toda la parrilla. Y, como señala Verstappen, antes de pensar en el resultado habrá que conseguir algo fundamental en Bakú: encontrar el ritmo y la confianza necesarios para acercarse al límite.
Qué espera a Red Bull en el fin de semana de Bakú
El pronóstico publicado el 22 de septiembre anticipaba un fin de semana cálido y seco en Bakú, con una particularidad en el calendario: la carrera estaba programada para el sábado y no para el domingo. La principal variable sería el viento, con rachas de aproximadamente 24,5 km/h en la clasificación.
Ese mismo pronóstico recordaba la última victoria de Verstappen en Bakú: en 2025, el neerlandés se impuso en condiciones secas con una ventaja de 14 segundos sobre George Russell, segundo clasificado.
Red Bull también recuperaba a su segundo piloto. El 22 de septiembre, el equipo confirmó que Isack Hadjar volvería a competir en el Gran Premio de Azerbaiyán después de recuperarse de la lesión en la muñeca que sufrió durante el parón de agosto y que le hizo perderse las carreras de Zandvoort, Monza y Madrid. Liam Lawson, que lo sustituyó en esas tres citas, regresaba a su asiento en Racing Bulls.



