Red Bull Racing ha decidido no utilizar su controvertido alerón trasero de geometría variable, conocido informalmente como «Macarena», durante el Gran Premio de Bélgica. La decisión llega después de que Max Verstappen sufriera dos incidentes consecutivos relacionados con el funcionamiento de este componente en los Grandes Premios de Austria y Gran Bretaña.
El equipo optó por retirar temporalmente la pieza mientras continúa investigando las causas de los problemas detectados, priorizando la fiabilidad en un circuito tan exigente como Spa-Francorchamps.
Dos incidentes con el mismo origen
Verstappen perdió el control de su RB22 tanto en la sesión de clasificación del Gran Premio de Austria como durante la carrera de Silverstone. Según el equipo, ambos incidentes estuvieron relacionados con el alerón trasero, que no llegó a cerrarse correctamente en determinadas curvas, provocando una pérdida repentina de carga aerodinámica y de adherencia.
Tras el abandono en Gran Bretaña, el tetracampeón del mundo calificó la situación como «súper peligrosa», al considerar que el fallo comprometía seriamente el comportamiento del monoplaza.

Una innovación que queda en pausa
Red Bull estrenó este alerón en el Gran Premio de Miami, siguiendo una línea de desarrollo similar a la introducida previamente por Ferrari durante las pruebas de pretemporada en Bahréin, aunque con un diseño propio.
Sin embargo, los problemas registrados en las últimas carreras llevaron al director del equipo, Laurent Mekies, a ordenar una investigación exhaustiva para determinar el origen de los fallos y evaluar posibles soluciones antes de volver a utilizar la pieza.
No está descartado para el futuro
Aunque el alerón no formará parte de la configuración del RB22 en Spa, el proyecto no ha sido abandonado. De acuerdo con informaciones de The Race, Red Bull continúa trabajando en modificaciones que permitan corregir los problemas detectados y no descarta reintroducir el componente más adelante en la temporada si las mejoras garantizan un funcionamiento seguro y fiable.
Por el momento, el equipo austríaco apostará por una configuración más convencional para afrontar el Gran Premio de Bélgica, con el objetivo de recuperar la confianza tras dos fines de semana marcados por problemas técnicos y asegurar que Verstappen pueda luchar por un buen resultado en uno de sus circuitos favoritos.