Foto: Julien Delfosse / DPPI

Chevrolet reemplaza varios motores en Detroit por un problema detectado en un proveedor

La situación salió a la luz antes de la clasificación para el Gran Premio de Detroit, cuando Christian Lundgaard, del equipo Arrow McLaren, junto a Rinus VeeKay y Sting Ray Robb, de Juncos Hollinger Racing, tuvieron que instalar nuevas unidades de potencia. Sin embargo, la lista de afectados siguió creciendo a medida que avanzó el fin de semana.

Además de Lundgaard, que volvió a cambiar de motor posteriormente, también se vieron obligados a montar nuevas unidades Pato O’Ward y Nolan Siegel, ambos de Arrow McLaren, así como Josef Newgarden, del Team Penske. En el caso de David Malukas, el cambio estuvo relacionado con los daños sufridos tras su accidente durante la sesión de clasificación.

Por el momento, estas sustituciones no implican sanciones en la parrilla de salida. No obstante, podrían generar consecuencias más adelante en la temporada, ya que el reglamento exige que cada motor complete una cantidad mínima de kilometraje antes de ser reemplazado sin afectar la asignación anual de unidades disponibles.

El origen del problema

Mark Reuss, presidente de General Motors, explicó que el inconveniente se localizó en una válvula y su guía, componentes que no recibieron el tratamiento superficial adecuado durante el proceso de fabricación.

“Tuvimos un problema con un proveedor externo, con la válvula y su guía. Se trataba de un problema de recubrimiento. La válvula, en su guía, no tenía el recubrimiento correcto, lo que provocó que, con el tiempo, se desgastara un poco más y no se guiara correctamente”, señaló Reuss durante una entrevista con FOX.

El directivo aclaró además que el defecto no estaba presente en todas las unidades, aunque sí en una cantidad suficiente como para justificar una acción preventiva inmediata.

“Esto no ocurre en todos los motores, pero encontramos bastantes que no tenían el recubrimiento adecuado. Por lo tanto, lo estamos cambiando en los motores afectados para garantizar la máxima fiabilidad”, agregó.

Un desafío para Chevrolet en casa

La situación resulta especialmente llamativa porque ocurre precisamente durante la visita de IndyCar a Detroit, ciudad que alberga la sede central de General Motors y uno de los eventos más importantes para Chevrolet dentro del calendario.

Aunque el fabricante reaccionó rápidamente para evitar abandonos o fallas mecánicas durante la competencia, el impacto real de estos cambios podría conocerse más adelante en la temporada, cuando los equipos deban gestionar cuidadosamente el uso de sus motores dentro de los límites establecidos por el reglamento.

Por ahora, Chevrolet ha priorizado la fiabilidad de sus equipos en un campeonato cada vez más competitivo, evitando correr riesgos con componentes que podrían comprometer los resultados en las próximas carreras.

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