Durante las pruebas de pretemporada en Baréin, Esteban Ocon hizo un balance positivo de su invierno con Haas F1 Team, aunque dejó en claro que la revolución técnica prevista para 2026 supondrá uno de los mayores retos de su carrera.
Base sólida, pero margen de mejora
El francés destacó la fiabilidad como uno de los puntos fuertes del programa.
“Creo que hemos tenido muy buenas pruebas hasta ahora, especialmente en términos de fiabilidad. Hemos podido completar 150 vueltas al día, finalizar los programas y recopilar datos”, explicó.
Ese kilometraje permitió trabajar en la optimización del rendimiento más que en la simple acumulación de rodaje. Ocon aseguró que el monoplaza es ahora más manejable que al inicio de los ensayos, gracias a avances en el motor, los procedimientos de arranque y las vueltas de instalación.
Sin embargo, el panorama no es perfecto. Persisten problemas de subviraje, bloqueos puntuales y dificultades para activar correctamente los neumáticos nuevos. “Aún tenemos mucho trabajo por hacer, sobre todo en la curva intermedia”, advirtió.
Cambios técnicos que exigen adaptación
El nuevo reglamento obliga a utilizar relaciones de transmisión más cortas, algo que puede mejorar la respuesta, pero también generar inestabilidad si no está bien calibrado.
“Si la marcha salta o no se acopla con suavidad, puede desestabilizar la parte trasera y modificar el freno motor”, detalló. Haas ya experimentó cambios bruscos en las primeras jornadas, por lo que el objetivo inmediato es suavizar esas transiciones para evitar reacciones inesperadas.
50% eléctrico: un nuevo paradigma
Para Ocon, 2026 marca un antes y un después. La distribución de potencia pasará a un esquema cercano al 50% eléctrico, muy diferente al equilibrio predominante desde su debut.
“Siempre fue 85% combustión y 15% eléctrico; ahora es 50% y eso lo cambia todo”, explicó. La gestión energética será clave y variará significativamente según el trazado. Circuitos con curvas largas y rápidas exigirán más a la batería, mientras que pistas con fuertes frenadas facilitarán la recuperación.
Esto obligará a los pilotos a reinventar referencias y estilos de conducción, adaptando estrategia y ritmo vuelta tras vuelta.
En cuanto a las sensaciones, Ocon admitió cierta nostalgia por los antiguos V10, aunque matizó que el espectáculo será el verdadero juez: si las nuevas reglas generan más adelantamientos y batallas intensas, la complejidad técnica quedará en segundo plano.
Adelantamientos y estrategia energética
El piloto reconoció que el uso de la energía disponible no será ilimitado. “No tenemos mucha libertad para usar más turbo o algo extra; el margen es pequeño”, comentó. El modo de adelantamiento, por ahora, no le parece decisivo, aunque entiende que la lógica estratégica cambiará.
“Ya no se trata solo de tomar el rebufo y atacar al final; ahora todo gira en torno a cuándo usar o guardar batería. Ahí se genera la diferencia de velocidad”, señaló. Incluso anticipó carreras impredecibles: quien empuje al máximo podría alternar entre liderar y caer posiciones rápidamente.
Liderazgo y aprendizaje acelerado
Con experiencia y una victoria en Grandes Premios, Ocon quiere aportar tanto desde el volante como en el desarrollo técnico.
“Espero marcar la diferencia con mi pilotaje; eso es lo más importante. Pero también tendremos que ser muy inteligentes y aprender más rápido que los demás equipos”, subrayó.
Tras una temporada 2025 complicada, el francés considera que ciertos ajustes realizados al final del año pasado permitieron recuperar el potencial del conjunto, una base que espera consolidar en 2026.
Su mensaje es claro: afrontar la nueva era con ambición y sin margen para errores. “No voy a dejar que nada se me escape”.