Charles Leclerc reconoció su responsabilidad tras el trompo en la última vuelta que le costó el podio en Miami. El piloto de Ferrari terminó octavo en una carrera que pudo haber cerrado entre los tres primeros.
Un error que cambió todo
El cierre del Gran Premio de Miami dejó una de las imágenes más determinantes de la carrera: el trompo de Leclerc en la última vuelta.
El monegasco venía peleando por el podio cuando, tras dejar pasar a Oscar Piastri para intentar un contraataque estratégico, perdió el control en la primera secuencia de curvas y terminó contra el muro.
El incidente no solo arruinó su oportunidad de subir al podio, sino que lo dejó inicialmente sexto, antes de caer al octavo lugar tras sanciones posteriores.

Autocrítica total
Leclerc no buscó excusas. Fue directo:
“Es toda mi culpa, fue un error… y no es aceptable”.
Aunque mencionó posibles daños —como un pinchazo o problemas en la suspensión— dejó claro que la responsabilidad es completamente suya.
El piloto explicó que, al tratarse de la última vuelta, buscó maximizar el uso de energía para intentar recuperar la posición, lo que pudo haber influido en la pérdida de control.
Una estrategia que parecía funcionar
Antes del error, Leclerc estaba ejecutando una jugada inteligente. Decidió no defender agresivamente su posición para tener una mejor oportunidad de ataque en los metros finales.
“Estaba muy tranquilo”, aseguró, convencido de que podía recuperar la posición en la última vuelta.
Sin embargo, al forzar el ritmo en la curva 3, todo se vino abajo.

Un golpe duro en un momento clave
El propio Leclerc reconoció que, incluso más allá de la estrategia, el error definió su carrera:
“Sin ese error, podría haber subido al podio”.
El resultado final deja sensaciones encontradas para Ferrari, que mostró ritmo competitivo pero no logró capitalizarlo.
Lo que deja Miami
El GP de Miami vuelve a demostrar lo fina que es la línea entre el éxito y el error en la Fórmula 1 actual.
Para Leclerc, la conclusión es clara: antes de cuestionar la estrategia, toca mirarse hacia adentro.
Y en un campeonato tan apretado, errores como este… pueden costar mucho más que un podio.