La tensión en la Fórmula 1 sigue en aumento tras el Gran Premio de Japón, donde el incidente entre Oliver Bearman y Franco Colapinto volvió a poner en el centro del debate los riesgos asociados a la normativa técnica de 2026.
Dos semanas después del accidente en Suzuka Circuit, el piloto británico de Haas no dudó en señalar responsabilidades. Según explicó, la gran diferencia de velocidad —provocada por la gestión energética— fue determinante en una maniobra que pudo terminar en consecuencias mucho más graves.
“Tuve suerte de no golpearlo”, afirmó Bearman, al describir el momento en el que tuvo que salirse de la pista para evitar una colisión directa con Colapinto, quien circulaba hasta 50 km/h más lento mientras recargaba batería.
Diferencias de velocidad bajo la lupa
El episodio refleja uno de los principales desafíos del nuevo reglamento: la coexistencia de monoplazas en plena aceleración con otros en fase de recuperación energética. Un contraste que, según Bearman, genera situaciones inéditas en pista.
“Es la primera vez que vemos algo así luchando por posición”, explicó. “Con esa diferencia, cualquier movimiento se vuelve enorme”.
El británico también cuestionó la maniobra defensiva del argentino, asegurando que no le dejó el espacio suficiente en una zona crítica del circuito.


Debate entre pilotos… y en la FIA
Más allá del incidente puntual, Bearman puso el foco en la necesidad de ajustes reglamentarios. El tema ya había sido discutido en la reunión de pilotos previa al fin de semana, lo que aumenta la frustración dentro del paddock.
“Todos dijimos que debíamos darnos más margen en estas situaciones… y pasó igual”, señaló.
El caso reabre el debate sobre cómo adaptar las normas para evitar diferencias de velocidad tan marcadas, que hoy pueden superar ampliamente lo habitual en condiciones de carrera.
Seguridad, en el centro de la discusión
Pese a la dureza del accidente, Bearman destacó la seguridad de los monoplazas actuales, subrayando el trabajo de la FIA. Sin embargo, dejó claro que el problema de fondo sigue vigente.
Con reuniones técnicas en marcha entre equipos, FIA y la F1, no se descartan cambios antes del próximo desafío en Miami, una cita que podría marcar un punto de inflexión en la gestión de estas situaciones en pista.