La FIA abrió una votación entre los fabricantes de unidades de potencia de la Formula 1 para modificar el método con el que se verifica el límite de relación de compresión de los motores. La decisión podría introducirse a mitad de temporada y tendría especial impacto en Mercedes-AMG Petronas Formula One Team.
El origen del debate
Durante la pretemporada surgieron informes sobre un diseño de pistón desarrollado por Mercedes que permitiría mantener una relación de compresión de 16:1 a temperatura ambiente —dentro del reglamento actual— pero superarla en condiciones reales de funcionamiento, acercándose al límite histórico de 18:1.
Aunque el equipo insiste en que su solución es legal, varios rivales han cuestionado si respeta el espíritu de la normativa. El propio Toto Wolff restó importancia a la posible ventaja, señalando que el impacto en rendimiento no sería tan significativo como se sugiere.
La propuesta de la FIA
Hasta ahora, las verificaciones se realizaban a temperatura ambiente. La FIA propone añadir una segunda medición a una temperatura operativa representativa de 130 °C, lo que permitiría comprobar cómo varía la relación de compresión en condiciones reales de uso.
Según el organismo rector, la metodología fue desarrollada en colaboración con los fabricantes y ya ha sido validada técnicamente. De aprobarse, el cambio entraría en vigor el 1 de agosto de 2026, coincidiendo con el Gran Premio de Países Bajos tras el receso veraniego.
La votación electrónica se resolverá en los próximos días y, posteriormente, cualquier modificación deberá ser ratificada por el Consejo Mundial del Deporte Motor.
Impacto potencial
Si la medida prospera, podría obligar a ajustes en los motores que actualmente explotan variaciones térmicas para optimizar el rendimiento. Wolff reconoció que, en caso de aprobarse el cambio, “sería perjudicial para todos los equipos cliente de Mercedes”, aunque también subrayó que el proceso forma parte de la gobernanza normal de la categoría.
La resolución llegará antes del inicio de la temporada en Melbourne, donde comenzará oficialmente la nueva era técnica de la Fórmula 1.
Una vez más, la batalla tecnológica se libra tanto en los laboratorios como en los despachos, con cada detalle mecánico bajo la lupa reglamentaria.