Ford vuelve a quedar en el centro de las conversaciones sobre alianzas con fabricantes chinos. Según un nuevo informe de Reuters, la automotriz estadounidense mantiene conversaciones con Geely para una potencial asociación que podría abarcar tanto fabricación como el desarrollo de tecnología compartida.
De acuerdo con Reuters, que cita a ocho personas familiarizadas con el asunto, las negociaciones se encuentran en curso y aún no hay un acuerdo cerrado. Sin embargo, una de las opciones que se estaría evaluando permitiría a Geely utilizar una planta de Ford en Europa para producir vehículos destinados al mercado regional.
Tres fuentes cercanas a las reuniones señalaron que el uso de instalaciones europeas de Ford es, por ahora, el aspecto más avanzado de las conversaciones. En paralelo, otras dos personas indicaron que ambas compañías también analizan un posible marco de cooperación tecnológica, que incluiría sistemas vinculados a la conducción autónoma. No obstante, este componente estaría en una etapa menos desarrollada.
El informe de Reuters marca la segunda vez en una semana que Ford es vinculada con un fabricante chino. Días atrás, un reporte del Financial Times mencionó conversaciones entre la automotriz estadounidense y Xiaomi, en un contexto de búsqueda de socios estratégicos ante los desafíos de costos, electrificación y competitividad global.

Según la información disponible, Ford habría enviado una delegación a China esta semana, tras reuniones previas entre ejecutivos de Geely y la dirección de Ford en Michigan. Cinco fuentes confirmaron a Reuters que los contactos entre ambas compañías se vienen desarrollando desde hace varios meses, aunque sin detalles públicos sobre el alcance final de una eventual colaboración.
Por ahora, tampoco está claro qué impacto tendría una alianza de este tipo en el mercado estadounidense. Si bien Geely posee marcas con presencia en Estados Unidos —como Volvo y Lotus—, los altos aranceles y las restricciones sobre vehículos con software de origen chino han limitado la comercialización de autos fabricados en China.
En ese contexto, Europa aparece como un terreno más viable para una cooperación industrial, especialmente para Ford, que atraviesa un proceso de reestructuración de su huella productiva en la región. De concretarse, la asociación podría convertirse en un movimiento estratégico relevante para ambas compañías en un mercado cada vez más competitivo.