La FIA reconoció que un error humano provocó problemas durante la clasificación sprint del Gran Premio de Singapur. La incidencia afectó al cronometraje y obligó a ajustar los tiempos entre la SQ1 y la SQ2, en una sesión marcada también por un fallo en el sistema de adelantamiento que impidió a varios pilotos aprovechar toda la potencia disponible.
La segunda parte de la clasificación comenzó más tarde de lo previsto después de que se detectara un problema en el sistema de cronometraje del circuito urbano de Marina Bay. Los ajustes posteriores en los tiempos tuvieron consecuencias directas en el desarrollo de la sesión: Arvid Lindblad quedó eliminado, mientras que Gabriel Bortoleto pudo avanzar a la siguiente ronda.
Tras lo ocurrido, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) publicó un comunicado en el que reconoció que el incidente se debió a un error humano.
El accidente de Pérez precedió a un nuevo problema
Aproximadamente seis minutos después del inicio de la SQ1, Sergio Pérez sufrió un accidente contra las barreras. El piloto mexicano logró continuar hasta regresar a boxes, pero su Cadillac dejó fragmentos del alerón delantero sobre el asfalto, lo que obligó a detener la sesión con bandera roja para retirar los restos.
Una vez reanudada la actividad, se detectó otra anomalía: el modo de adelantamiento no estaba disponible para los pilotos.
Este sistema proporciona potencia eléctrica adicional en determinadas condiciones y permite a los competidores disponer de un impulso extra para atacar o defender su posición en pista. Su desactivación, por tanto, puede influir directamente en el rendimiento de los monoplazas y en los tiempos por vuelta.
La FIA reconoce que el sistema se desactivó de nuevo
Según la información difundida por la FIA, el modo de adelantamiento fue reactivado después de detectarse el problema, pero volvió a desactivarse apenas 27 segundos más tarde.
La incidencia afectó a varios pilotos, que no pudieron mejorar sus registros en las condiciones previstas. En una clasificación tan ajustada como la de Singapur, la falta de potencia adicional pudo resultar determinante para quienes luchaban por superar el corte de cada ronda.
La Federación confirmó que el problema tuvo un efecto visible en la sesión y aseguró que la situación quedó solucionada antes del inicio de la SQ2 y la SQ3.
Los incidentes dejaron en evidencia las dificultades operativas que pueden surgir durante una sesión de clasificación y la importancia de garantizar que los sistemas de cronometraje y gestión de potencia funcionen correctamente. En un circuito urbano como Marina Bay, donde las diferencias entre los pilotos suelen ser mínimas, cualquier fallo técnico puede alterar el resultado deportivo.