Porsche prepara una nueva etapa para sus deportivos de acceso. Los futuros 718 Boxster y 718 Cayman serán exclusivamente eléctricos, y la marca alemana confía en una solución técnica poco habitual para convencer incluso a quienes todavía dudan de que un deportivo eléctrico pueda ofrecer una experiencia de conducción a la altura de sus modelos tradicionales.
La producción de ambos modelos está prevista para 2027. Su desarrollo, sin embargo, ha atravesado momentos de incertidumbre, hasta el punto de que la continuidad del proyecto llegó a ponerse en duda debido a los retrasos y a los cambios en la dirección de la compañía.
Michael Leiters, actual director ejecutivo de Porsche, reconoció que inicialmente tenía reservas sobre la viabilidad de estos deportivos eléctricos. Su opinión cambió después de conducir uno de los prototipos.
“Para ser sincero, era muy, muy escéptico con respecto a este vehículo, pero eso solo duró hasta que lo conduje por primera vez”, comentó el directivo, quien destacó las cualidades deportivas de los nuevos 718.
Una batería donde normalmente iría el motor
El principal desafío de Porsche consiste en trasladar el comportamiento característico de un deportivo con motor central a una arquitectura totalmente eléctrica.
En un vehículo eléctrico convencional, la batería suele ocupar buena parte del piso, entre los ejes. Para los nuevos 718, Porsche ha optado por una solución diferente, denominada E-Core, que utiliza un sistema eléctrico de 800 voltios y sitúa la batería en una posición central, en el espacio que tradicionalmente ocupaba el motor de combustión.
El conjunto está compuesto por tres módulos distribuidos en dos niveles. Esta configuración permite aprovechar el espacio disponible y mantener una distribución de masas pensada para favorecer el comportamiento dinámico del automóvil.
Según Robert Meier, vicepresidente de Arquitectura y Características de Vehículos de Porsche, el objetivo es conservar las cualidades de conducción asociadas a un deportivo de motor central, en lugar de limitarse a sustituir el propulsor de combustión por uno eléctrico.
Un reparto de peso diferente al de los 718 anteriores
La ubicación de la batería también influye en el equilibrio del vehículo.
De acuerdo con los datos presentados por Porsche, los nuevos 718 eléctricos tendrán el 55,2 % de su peso sobre el eje trasero. En la generación anterior, equipada con motores de gasolina, esa proporción se acercaba al 59 %.
La diferencia responde a una distribución de masas distinta, adaptada a la nueva arquitectura. Porsche sostiene que esta solución también contribuye a reducir el centro de gravedad y aumentar la rigidez estructural.
Son aspectos importantes en un deportivo, donde la ubicación del peso influye en las reacciones del vehículo al frenar, girar y acelerar. No obstante, el resultado definitivo dependerá también de factores como la suspensión, los neumáticos, la gestión electrónica y la calibración de los motores eléctricos.
Durante una breve prueba en una pista de desarrollo, el Boxster eléctrico permitió mostrar parte del trabajo realizado por los ingenieros. Aun así, habrá que esperar a las versiones de producción para conocer sus especificaciones completas y evaluar su comportamiento en condiciones más amplias.
Porsche descarta recuperar los 718 de combustión
Antes de la llegada de Leiters, Porsche había contemplado desarrollar versiones de combustión para las variantes más potentes de la gama. Esa posibilidad ha quedado descartada, al menos según la decisión comunicada por el actual director ejecutivo.
“No haremos eso. Seguiremos apostando por el coche eléctrico”, afirmó Leiters.
La decisión supone un cambio importante para dos modelos que durante años han representado una puerta de entrada al mundo de los deportivos de Porsche. La generación anterior de los 718 con motor de gasolina dejó de producirse a finales de 2025, por lo que la marca ha quedado temporalmente sin un deportivo de acceso equivalente mientras prepara a sus sucesores.
Los nuevos Boxster y Cayman se incorporarán a una gama eléctrica que ya incluye el Taycan y las versiones eléctricas del Macan y el Cayenne.
El 911 seguirá siendo diferente
La electrificación de los 718 no significa que Porsche tenga previsto aplicar la misma estrategia a todos sus deportivos.
Leiters fue categórico al referirse al futuro del 911: “Les puedo asegurar que el 911 nunca será eléctrico”.
La declaración marca una distinción dentro de la gama. Mientras los futuros 718 eléctricos deberán demostrar que pueden conservar el carácter de los deportivos compactos de motor central, Porsche mantiene al 911 al margen de una transformación totalmente eléctrica, según la postura expresada por su director ejecutivo.
La apuesta por los nuevos 718 dependerá, en buena medida, de que la marca consiga trasladar su experiencia en chasis y dinámica de conducción a una arquitectura distinta. La batería central es una de las claves de ese trabajo, pero la respuesta definitiva llegará cuando los modelos de producción estén listos para salir a la carretera.