El piloto de Ferrari reconoció que el impacto de 23G fue duro físicamente, pero aseguró que el golpe emocional fue todavía mayor después de abandonar ante los tifosi.
Charles Leclerc ya dejó atrás el accidente de Monza, al menos en lo que depende de él. Pocos días después del fuerte impacto que puso fin prematuramente a su Gran Premio de Italia, el piloto monegasco utilizó sus redes sociales para tranquilizar a los aficionados y reconocer que el resultado le dolió especialmente por haber ocurrido en casa de Ferrari.
“No quería que el fin de semana terminara así”, escribió Leclerc. El piloto explicó que el impacto de 23G fue duro físicamente, aunque aseguró encontrarse bien. Sin embargo, admitió que emocionalmente el golpe fue todavía mayor.
Y en Monza, esa diferencia importa.
Un accidente que dolió más por el escenario
Leclerc llegaba a la carrera italiana con la presión habitual de competir para Ferrari ante sus aficionados. El circuito estaba lleno de tifosi que esperaban volver a ver al equipo luchar por una victoria que finalmente terminó en manos de Mercedes y Kimi Antonelli.
El monegasco ni siquiera pudo completar las primeras vueltas.
Después de un intenso duelo con Lewis Hamilton en los primeros compases, Leclerc perdió el control de su SF-26 y terminó contra las barreras. El accidente obligó a Ferrari a retirar el automóvil y dejó al piloto fuera de una carrera que tenía un significado especial para él.
“Monza con ustedes siempre es algo especial”, escribió, agradeciendo también la recepción y el apoyo recibido durante todo el fin de semana.
Su mensaje fue, en esencia, una despedida a los aficionados después de un domingo que terminó mucho antes de lo esperado.
Ahora Ferrari tiene otra preocupación
Mientras Leclerc intenta pasar página, Ferrari tiene que concentrarse en una cuestión mucho más concreta: el estado del SF-26 y, especialmente, de su unidad de potencia.
El accidente produjo daños importantes en el monoplaza y el equipo debe evaluar si el motor utilizado en Monza puede volver a competir sin comprometer su fiabilidad.
La preocupación no es menor porque sustituir determinados componentes podría tener consecuencias deportivas. Si Ferrari se ve obligado a instalar una nueva unidad de potencia fuera de los límites permitidos, Leclerc podría recibir una penalización en la parrilla del próximo Gran Premio.
Por ahora, sin embargo, no hay una decisión definitiva.
Madring aparece demasiado rápido
El calendario tampoco concede demasiado tiempo para lamentarse.
Después de Monza, la Fórmula 1 se dirige directamente a Madrid para el estreno de Madring. Será un escenario completamente nuevo para la categoría y, para Ferrari, la oportunidad de recuperar el protagonismo perdido en Italia.
Leclerc tendrá que llegar a la capital española con el accidente ya archivado y con un automóvil que todavía está bajo revisión.
Es una situación incómoda: Ferrari necesita saber qué piezas puede reutilizar, qué componentes deben ser reemplazados y hasta qué punto el golpe tendrá consecuencias para el resto de la temporada.
El golpe que nadie quería en Monza
Leclerc terminó su fin de semana italiano antes de tiempo, pero su mensaje posterior dejó claro que lo que más le dolió no fue únicamente el accidente.
Fue el lugar.
Monza representa una de las carreras más importantes del calendario para Ferrari y para sus pilotos. Abandonar después de apenas unas vueltas, delante de miles de tifosi, convirtió un error de carrera en una decepción mucho mayor.
Ahora toca pasar página.
Madring será la siguiente oportunidad de Leclerc para hacerlo, aunque antes Ferrari tendrá que responder una pregunta fundamental: cuánto dejó el accidente de Monza en el SF-26.