El equipo británico recupera los colores de su monoplaza de 1981 para celebrar el regreso de la Fórmula 1 a Madrid, mientras Carlos Sainz añade un nuevo vínculo español a una historia que comenzó en Jarama.
Madrid vuelve a recibir a la Fórmula 1 después de 45 años y Williams ha decidido hacerlo mirando directamente al pasado. El equipo británico estrenará este fin de semana en Madring una decoración especial inspirada en el FW07C de 1981, el monoplaza con el que disputó la última carrera de la categoría en la capital española, celebrada en el circuito de Jarama.
El blanco, verde y azul marino de aquel automóvil volverán a recorrer un circuito madrileño, esta vez sobre un trazado completamente nuevo y con Carlos Sainz como protagonista local de una historia que conecta dos generaciones de Williams.
Un Williams de 1981 vuelve a Madrid
La elección del FW07C no es casual. Aquel monoplaza formó parte de una de las etapas más importantes en la historia de Williams y fue pilotado por Alan Jones y Carlos Reutemann durante una temporada que terminó con el equipo británico conquistando el Campeonato de Constructores.
Casi medio siglo después, esos mismos colores regresarán a Madrid sobre el Williams de 2026.
La decoración recupera los tonos característicos del FW07C y convierte al monoplaza actual en una especie de puente visual entre la Fórmula 1 que corría en Jarama y la nueva era que comienza ahora en Madring.
Es, además, una de esas ocasiones en las que el automovilismo demuestra que la memoria también puede formar parte del espectáculo. El diseño de un monoplaza de los años 80 vuelve a tener protagonismo en una parrilla moderna dominada por la aerodinámica, la electrificación y una tecnología cada vez más sofisticada.
Carlos Sainz, el vínculo español
La presencia de Carlos Sainz le da todavía más sentido al homenaje.
El madrileño será uno de los pilotos llamados a protagonizar el primer Gran Premio de Fórmula 1 disputado en Madring y, al mismo tiempo, lucirá los colores que recuerdan a la última visita de la categoría a la capital.
Williams también ha preparado una decoración especial para el casco de Sainz, completando una imagen pensada específicamente para el regreso de la Fórmula 1 a Madrid.
Para el equipo británico, la combinación resulta difícil de mejorar: recuperar una decoración histórica, hacerlo en la ciudad donde nació aquel recuerdo y contar con un piloto local al volante.
Una temporada que necesita una reacción
El homenaje llega, además, en un momento en el que Williams necesita que Madrid marque un cambio de rumbo.
La temporada 2026 no está siendo sencilla para la escudería. Hasta ahora suma 11 puntos en el Campeonato de Constructores y se encuentra por delante únicamente de Cadillac y Aston Martin.
El estreno de Madring representa, por tanto, algo más que una celebración histórica. Un circuito nuevo significa también una oportunidad para todos los equipos de enfrentarse a un escenario sin referencias previas de carrera, y Williams espera que sus características puedan ofrecerle una oportunidad diferente.
Para Sainz, además, correr en Madrid supone una motivación añadida. Será uno de los grandes protagonistas del primer capítulo de la historia de la Fórmula 1 en Madring y tendrá la posibilidad de hacerlo vestido con unos colores que pertenecen a otra época de este mismo deporte.
De Jarama a Madring
En 1981, Williams disputó la última carrera de Fórmula 1 en Madrid con el FW07C. En 2026, el mismo equipo regresará a la capital con una máquina completamente diferente, pero con aquellos colores como recordatorio de dónde comenzó esta historia.
El tiempo entre ambos Grandes Premios es enorme. La Fórmula 1 cambió, Williams cambió y Madrid también.
Pero este fin de semana, cuando los monoplazas salgan a pista, habrá una imagen capaz de unir las dos épocas: el Williams de Carlos Sainz llevando de nuevo a Madrid los colores de aquel FW07C que compitió en Jarama en 1981.