Cuando Max Verstappen todavía competía en la Fórmula 3 Europea, su futuro ya era motivo de disputa entre Red Bull y Mercedes. El joven neerlandés tenía apenas 16 años, pero su rendimiento había llamado suficientemente la atención como para que los dos programas quisieran asegurarse su incorporación.
En medio de esas conversaciones ocurrió una reunión que, según recuerda su padre, Jos Verstappen, terminó siendo decisiva.
Verstappen padre y su representante Raymond Vermeulen estaban negociando con Helmut Marko y Toto Wolff cuando llegó el momento de hablar directamente con el entonces responsable del programa de jóvenes pilotos de Red Bull.
La conversación con Marko duró apenas veinte minutos.
Una propuesta directa
Jos Verstappen recuerda que el encuentro tuvo lugar en Hockenheim. Marko se acercó y le avisó de que solo disponía de veinte minutos para hablar.
La respuesta llegó prácticamente de inmediato.
«Quiero que Max pilote para nosotros en la F1 el año que viene», fue, según Verstappen, la primera frase de Marko.
La propuesta sorprendió al padre del piloto. Max todavía no había disputado una carrera de Fórmula 1 y, por su juventud, Jos consideraba que lo más conveniente era darle tiempo para adaptarse. Por eso planteó un acuerdo de dos años.
Red Bull aceptó y el resto de la historia es conocida.
Max debutó en Fórmula 1 en 2015 con Toro Rosso, con solo 17 años, convirtiéndose en el piloto más joven en disputar un Gran Premio. Un año después, Red Bull decidió ascenderlo a su equipo principal.
Una apuesta que terminó cambiando la F1
La decisión de Marko no fue simplemente una apuesta por un joven talento. Con el tiempo terminó convirtiéndose en una de las operaciones más importantes de la historia reciente de Red Bull.
Verstappen consiguió su primera victoria en Fórmula 1 precisamente en su debut con el equipo principal, en el Gran Premio de España de 2016. A partir de ahí construyó una trayectoria que lo llevó a conquistar cuatro campeonatos mundiales consecutivos entre 2021 y 2024.
Por eso la anécdota de los veinte minutos resulta llamativa, pero el contexto es incluso más importante: Marko no tuvo que convencer a Verstappen de convertirse en piloto de F1; lo que hizo fue poner sobre la mesa una oportunidad que Red Bull estaba dispuesto a ofrecerle antes que nadie.
La decisión posterior de apostar por él cuando todavía era un adolescente terminó cambiando la historia de la escudería.