El Gran Premio de Hungría se disputa en uno de los circuitos más técnicos y exigentes del calendario de la Fórmula 1. Aunque adelantar sigue siendo una tarea complicada, el Hungaroring ha ofrecido carreras muy disputadas en las últimas temporadas. De cara a la cita de este año, Sergio Pérez, quien logró un tercer puesto en este trazado en 2023, explica cuáles son las claves para completar una vuelta rápida.
Un circuito sin descanso
Para el piloto mexicano, el Hungaroring exige máxima concentración desde la salida hasta la bandera a cuadros debido a la sucesión casi ininterrumpida de curvas.
«En el Hungaroring no hay muchas pausas; una vuelta a este circuito es conducción constante y sin parar. Pero es un circuito agradable para conducir, me gusta. Tiene muchas curvas de baja velocidad, pero es un circuito que puede ser muy divertido y al que siempre disfruto venir».
La estabilidad en la entrada de las curvas
Pérez considera que el aspecto más importante de la puesta a punto del monoplaza es lograr un excelente comportamiento en el ingreso a las curvas, ya que allí se gana buena parte del tiempo por vuelta.
«En cuanto a la configuración, creo que es fundamental tener una excelente estabilidad en la entrada de las curvas para poder entrar con decisión y recuperar tiempo. Conseguir un buen equilibrio en esa fase es esencial».
Al tratarse de un circuito con pocas rectas largas, la velocidad máxima tiene una importancia menor que la confianza del piloto al atacar cada curva.

Mantener el ritmo durante toda la vuelta
El piloto de Cadillac destaca que el Hungaroring no tiene un sector claramente más importante que otro, ya que el trazado exige mantener un ritmo constante durante toda la vuelta.
«No diría que haya una sección clave específica para conseguir un buen tiempo. Realmente requiere estar concentrado en todo momento, porque prácticamente no existe una pausa entre una curva y la siguiente».
Gestión de los neumáticos
Otro factor determinante es cuidar el rendimiento de los neumáticos durante toda la vuelta, especialmente pensando en el último sector.
«Mantener ese impulso significa que también debes cuidar los neumáticos y no desgastarlos demasiado pronto para que todavía tengan rendimiento en el sector final. Esa es la clave».
Un circuito muy diferente a Spa
Después del Gran Premio de Bélgica, donde la gestión energética y el rendimiento de las unidades de potencia fueron protagonistas, Pérez espera que el Hungaroring favorezca mucho más a los equipos.
«Es un circuito bastante singular. Por la cantidad de curvas, creo que es único entre todos los que visitamos durante la temporada».
Además, considera que las características del trazado minimizarán los problemas vistos en Spa-Francorchamps.
«Aquí las unidades de potencia deberían adaptarse mucho mejor para una vuelta rápida. Venimos probablemente del circuito más complicado para ellas, que fue Bélgica, mientras que aquí creo que será mucho mejor. Espero que se hable mucho menos de esos problemas».
Con un trazado donde la carga aerodinámica, el equilibrio del monoplaza y la gestión de los neumáticos cobran mayor importancia que la potencia del motor, el Gran Premio de Hungría representa un desafío completamente distinto al de Spa y una última oportunidad para los equipos de cerrar con buen pie la primera mitad de la temporada antes del parón veraniego.