Treinta años después de conquistar el Campeonato Mundial de Fórmula 1, Damon Hill volvió a ponerse al volante del legendario Williams FW18 durante el Festival de la Velocidad de Goodwood, en un emotivo reencuentro que permitió revivir una de las temporadas más exitosas de la escudería británica.
El campeón de 1996 condujo el FW18-04, uno de los chasis más exitosos de aquella campaña, ante miles de aficionados que ovacionaron el regreso de un monoplaza que marcó una época en la Fórmula 1.
Un año inolvidable
Hill recordó con especial cariño la temporada de 1996, en la que logró ocho victorias en 16 Grandes Premios y nueve poles para conquistar el título mundial al volante de un Williams-Renault dominante.
«Todo ese año fue un recuerdo imborrable. Empecé ganando las tres primeras carreras y salí desde la primera fila en todas las competencias. Williams me dio un coche muy fiable; solo tuvimos pequeños problemas en Mónaco y en el Gran Premio de Gran Bretaña. En todo lo demás, la temporada fue perfecta», recordó.
Sin embargo, el británico también vivió momentos difíciles fuera de la pista. A mitad de aquella campaña recibió la noticia de que Williams no renovaría su contrato para la temporada siguiente.
«Hubo altibajos porque me enteré a mitad de año de que no seguiría con el equipo. Pero lo más importante era convertirme en campeón del mundo. Williams Renault me dio esa oportunidad y siempre estaré agradecido.»

Un auto construido a su medida
Hill explicó que el FW18 fue el primer monoplaza diseñado realmente pensando en sus necesidades, gracias al trabajo del entonces diseñador Adrian Newey.
«Antes de comenzar la temporada me dijeron que adaptarían el coche a mi medida. Adrian Newey dedicó mucho tiempo para que me sintiera completamente cómodo. Fue el primer coche en el que tenía suficiente espacio para mover los pies; siempre había tenido problemas porque tengo los pies bastante anchos.»
La comodidad era tal que el británico bromeó con la sensación que le producía el monoplaza.
«Podría dormirme dentro de ese coche sin ningún problema. Era realmente cómodo.»
Una restauración de cinco meses
Para hacer posible este reencuentro, Williams Heritage sometió al FW18-04 a una restauración integral que se prolongó durante cinco meses.
El director de Williams Heritage, Jonathan Kennard, explicó que el monoplaza llevaba más de una década sin rodar y fue completamente desmontado antes de volver a la acción.
«Lo sacamos del museo y lo desarmamos por completo. Repintamos toda la carrocería, revisamos cada componente, reconstruimos la caja de cambios, sustituimos rodamientos y juntas, realizamos pruebas estructurales y luego volvimos a ensamblarlo y probarlo antes de traerlo a Goodwood.»
El chasis elegido no fue casualidad. El FW18-04 fue el auto principal de Hill durante buena parte de la temporada 1996 y consiguió cuatro victorias —San Marino, Canadá, Francia y Alemania— además de cinco poles.
«Es un coche muy especial. Tiene una historia increíble junto a Damon y reunirlos nuevamente ha sido fantástico», señaló Kennard.
Renault, pieza clave del proyecto
Aunque Williams compite actualmente con motores Mercedes en Fórmula 1, Renault colaboró estrechamente con Williams Heritage para devolver el histórico V10 a la pista.
«Seguimos trabajando con Renault como en los años noventa. Nos ayudaron con la reconstrucción del motor porque queríamos que todo funcionara exactamente como debía», explicó Kennard.
Hill agradeció especialmente ese esfuerzo.
«Puedo ver el enorme trabajo que han hecho. Renault reconstruyó el motor desde cero. Es algo increíble.»

Volver a conducir un Fórmula 1 de los noventa
Aunque la subida de Goodwood está lejos de representar el esfuerzo de un Gran Premio, Hill disfrutó cada instante al volante.
«Me encanta conducir este coche. Cambiar de marcha es muy sencillo: simplemente tiras de la palanca y listo.»
El británico reconoció, entre risas, que el paso del tiempo también se nota.
«He descubierto que estoy bastante encogido y que ya no puedo expandir los pulmones como antes. Si tuviera que volver a competir, cambiaría un poco mi posición para respirar mejor.»
Mantener vivo el legado de Williams
Williams Heritage continúa restaurando algunos de los monoplazas más importantes de la historia de la escudería. Actualmente trabaja de forma simultánea en ocho proyectos y conserva al menos un ejemplar de cada modelo utilizado por el equipo desde su fundación.
«Es una gran responsabilidad cuidar estas joyas de la corona, tal y como Frank Williams habría querido. Espero que estuviera orgulloso del trabajo que estamos haciendo», afirmó Kennard.
Además de las exhibiciones, el departamento también prepara coches para clientes privados e incluso participa con algunos de ellos en campeonatos históricos como la BOSS GP.
Un legado que sigue emocionando
Tres décadas después de conquistar el título mundial, Hill comprobó que su historia sigue despertando emociones entre los aficionados.
«Es extraordinario. Mucha gente que hoy tiene alrededor de 40 años se emociona al verme porque recuerdan cuando eran niños y gané el campeonato del mundo. Saber que esos recuerdos siguen vivos es algo muy halagador.»