El automovilismo estadounidense está de luto. Ned Jarrett, dos veces campeón de la NASCAR Cup Series y una de las figuras más respetadas en la historia de la categoría, falleció el 4 de junio de 2026 a los 93 años de edad.
La noticia fue confirmada por su familia mediante un comunicado en el que informó que Jarrett murió pacíficamente por causas naturales en su hogar de Newton, rodeado de sus seres queridos.
“Era un cristiano devoto, un hombre de familia entregado y un amigo para todos los que conocía. Fue el campeón vivo más longevo de NASCAR y una verdadera leyenda de este deporte”, señaló la familia en el mensaje difundido públicamente.
Una carrera marcada por los títulos y la consistencia
Nacido en 1932, Jarrett descubrió su pasión por las carreras en los primeros años del automovilismo stock car observando competencias en el histórico Hickory Motor Speedway.
Su trayectoria en la máxima categoría de NASCAR se extendió entre 1953 y 1966, período en el que consiguió 50 victorias, cifra que todavía lo mantiene entre los pilotos más exitosos de todos los tiempos. Sus campeonatos de la Cup Series llegaron en 1961 y 1965, consolidándolo como uno de los grandes referentes de la década de los sesenta.
Además, también conquistó los títulos de la entonces División Sportsman en 1957 y 1958, categoría que con el paso de los años evolucionaría hasta convertirse en la actual NASCAR Xfinity Series.
Su estilo limpio y respetuoso dentro y fuera de la pista le valió el apodo de “Gentleman Ned”, una denominación que lo acompañó durante toda su carrera.

De piloto a voz emblemática de NASCAR
Tras retirarse de la competición, coincidiendo con la salida de Ford de NASCAR y luego de cumplir la promesa hecha a su esposa Martha de dejar las carreras tras ganar un segundo campeonato, Jarrett inició una exitosa segunda etapa como comentarista y analista deportivo.
Su voz se convirtió en una de las más reconocidas de las transmisiones de NASCAR gracias a su trabajo en diversas cadenas de Tv por cable y radio.
Uno de los momentos más recordados de su carrera frente al micrófono ocurrió durante las Daytona 500 de 1993, cuando narró emocionado la victoria de su hijo, Dale Jarrett, sobre Dale Earnhardt en una llegada memorable.
Aquella transmisión quedó grabada para siempre en la historia de NASCAR por la emoción genuina que transmitió al ver triunfar a su hijo en la carrera más importante del calendario.

Un legado imborrable
En 2011, Jarrett fue incorporado al NASCAR Hall of Fame, reconocimiento que confirmó su lugar entre las figuras más influyentes del deporte.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, el director ejecutivo de NASCAR, Steve O’Donnell, destacó tanto sus logros deportivos como su calidad humana.
“Ned fue un competidor feroz, pero también una persona amable y respetada por todos. Fue un embajador excepcional de NASCAR durante más de seis décadas”, expresó el dirigente.
Con 50 victorias, dos campeonatos de la Cup Series, una exitosa carrera en los medios y una reputación intachable, Ned Jarrett deja un legado que trasciende los resultados. Su nombre permanecerá para siempre entre los grandes pioneros que ayudaron a construir la historia moderna de NASCAR.