La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha introducido una modificación técnica que podría tener un impacto importante en el desarrollo de las nuevas unidades de potencia de Fórmula 1. A partir del 1 de junio, el organismo comenzó a aplicar un nuevo procedimiento para verificar la relación de compresión de los motores que entrarán en vigor con el reglamento de 2026.
La medida surge tras varios meses de debates dentro del paddock y busca eliminar cualquier posible zona gris en torno a uno de los parámetros más sensibles para el rendimiento de los futuros propulsores híbridos.
El origen de la polémica
La discusión comenzó el pasado 27 de febrero, cuando equipos, fabricantes de motores, la FIA y la FOM aprobaron una serie de ajustes reglamentarios relacionados con las nuevas unidades de potencia que debutarán en 2026.
Uno de los puntos más debatidos fue la forma en que se mide la relación de compresión, un factor clave para la eficiencia y la potencia de un motor de combustión interna.
Hasta ahora, las verificaciones se realizaban únicamente con el motor frío y a temperatura ambiente. Sin embargo, varios fabricantes consideraban que este método no reflejaba las condiciones reales de funcionamiento durante una carrera.
Sospechas alrededor de Mercedes
Las conversaciones se intensificaron debido a rumores surgidos en el paddock que apuntaban a una posible ventaja técnica de Mercedes en el desarrollo de su unidad de potencia para 2026.
Según diversas especulaciones, el motor alemán podría aprovechar la expansión térmica de algunos componentes para aumentar la relación de compresión una vez alcanzada la temperatura de operación, superando el límite reglamentario establecido.
Algunas voces dentro del paddock sugieren que, en condiciones de funcionamiento, el motor podría acercarse a una relación de 18:1, lo que representaría una ganancia estimada de entre 10 y 15 caballos de fuerza.
No obstante, hasta el momento no existe ninguna evidencia pública que respalde estas acusaciones. El director de Mercedes, Toto Wolff, ha rechazado categóricamente dichas afirmaciones.
¿Qué cambia desde junio?
La modificación del artículo C5.4.3 del reglamento técnico obliga ahora a realizar las mediciones en dos escenarios distintos:
- Con el motor frío.
- Con el motor a 130 °C, temperatura equivalente a la condición normal de funcionamiento del aceite.
Además, la FIA añadió una aclaración específica que impide cualquier sistema o dispositivo interno capaz de aumentar la relación de compresión por encima del límite reglamentario mientras el motor está en marcha.
En otras palabras, el valor máximo permitido deberá mantenerse dentro del límite tanto en reposo como bajo condiciones reales de operación.
Un cambio con impacto inmediato
La nueva directiva estará vigente desde el Gran Premio de Mónaco y permanecerá activa hasta el 31 de diciembre de 2026.
A partir de 2027, la FIA prevé ir un paso más allá, ya que las verificaciones se centrarán exclusivamente en las condiciones de funcionamiento a alta temperatura, consideradas las más representativas del rendimiento real de los motores.
Un detalle técnico que podría marcar diferencias
Aunque se trata de una modificación aparentemente menor, el cambio refleja la preocupación de la FIA por evitar interpretaciones creativas del reglamento antes de la llegada de la nueva generación de motores.
Con fabricantes como Mercedes, Ferrari, Honda, Audi y Red Bull Powertrains invirtiendo enormes recursos en el desarrollo de las unidades de potencia de 2026, cualquier ventaja de apenas unas décimas por vuelta podría convertirse en un factor decisivo en la lucha por el campeonato.
Por ello, la FIA busca garantizar que todos los fabricantes compitan bajo las mismas condiciones y que las futuras batallas técnicas se definan dentro de los límites establecidos por el reglamento.