Foto: James Gilbert/Getty Images

Rosenqvist conquista las 500 Millas de Indianápolis con el final más ajustado de la historia

Felix Rosenqvist escribió una de las páginas más emocionantes en la historia de las Indianapolis 500 al quedarse con la victoria en la edición número 110 tras superar a David Malukas por apenas 0,0233 segundos, el margen más pequeño registrado en la legendaria competencia.

El piloto sueco de Meyer Shank Racing aprovechó el rebufo en la salida de la curva 4 para lanzar un adelantamiento perfecto sobre el Penske-Chevrolet de Malukas y cruzar la línea de meta en primer lugar, en una definición memorable sobre el óvalo del Indianapolis Motor Speedway.

Con este triunfo, Rosenqvist se convirtió en el tercer sueco en ganar la Indy 500 después de Kenny Brack y Marcus Ericsson.

Una carrera marcada por la estrategia y las banderas amarillas

La competencia comenzó con Alex Palou defendiendo la pole position, aunque rápidamente fue superado por Alexander Rossi en los primeros metros. Detrás, pilotos como Malukas, Rosenqvist, Pato O’Ward y Scott McLaughlin empezaban a posicionarse para una carrera estratégica marcada por múltiples neutralizaciones.

La primera bandera amarilla llegó temprano, en la vuelta 18, tras el accidente entre Rossi y Katherine Legge, incidente que eliminó a ambos pilotos y alteró los primeros planes de estrategia.

A partir de allí, la carrera se convirtió en una batalla táctica entre ahorro de combustible, rebufos y sincronización de paradas en boxes. Mientras los autos de Penske y Chip Ganassi parecían controlar el ritmo, Meyer Shank Racing apostó por una estrategia alternativa que terminó dando resultado.

Palou, Dixon y Penske dominaron gran parte de la prueba

Durante buena parte de la carrera, Palou y Scott Dixon se alternaron el liderato para Chip Ganassi Racing, mientras que los Penske de Malukas, McLaughlin y Josef Newgarden aparecían constantemente como candidatos al triunfo.

Newgarden protagonizó una espectacular remontada desde el puesto 23 hasta meterse en la pelea por la victoria, aunque su carrera terminó en la vuelta 125 tras un trompo en la curva 4 que provocó otra neutralización decisiva.

La lluvia también hizo acto de presencia y obligó a detener la carrera con bandera roja durante varios minutos, agregando todavía más tensión a una prueba ya impredecible.

El sprint final que decidió la historia

En las últimas vueltas, Rosenqvist, O’Ward y Marcus Armstrong lideraban gracias a una estrategia de ahorro de combustible, mientras Malukas, Palou y McLaughlin intentaban descontar terreno con un ritmo claramente superior.

Un fuerte accidente de Caio Collet a siete vueltas del final provocó una nueva bandera roja y dejó todo servido para un desenlace a máxima velocidad.

En la reanudación definitiva, Armstrong tomó la punta inicialmente, pero Malukas lo superó rápidamente y parecía encaminado hacia la victoria. Sin embargo, Rosenqvist permaneció pegado al rebufo del Penske número 12 durante toda la última vuelta y lanzó su ataque definitivo en la recta principal.

El adelantamiento sobre la línea le permitió conquistar la segunda victoria de Meyer Shank Racing en IndyCar y entregar uno de los finales más espectaculares que se recuerden en Indianápolis.

McLaughlin y O’Ward completaron el top cinco tras superar a Armstrong en los últimos metros, mientras que Palou no pudo concretar el bicampeonato consecutivo pese a liderar buena parte de la carrera.

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