La FIA confirmó que existe un acuerdo de principio para modificar el reparto de potencia entre el motor de combustión interna y el sistema híbrido, una medida que llega como respuesta directa a las críticas surgidas desde el inicio de la temporada 2026.
El actual concepto técnico, con una distribución cercana al 50/50 entre potencia térmica y eléctrica, ha cambiado profundamente la forma de conducir los monoplazas. Los pilotos deben gestionar constantemente la recuperación de energía, reduciendo velocidad antes de las frenadas para regenerar batería, mientras que las diferencias de velocidad entre autos en despliegue y recuperación energética han generado situaciones de riesgo en pista.
Uno de los casos más comentados fue el accidente de Oliver Bearman en Suzuka, en el que también estuvo involucrado Franco Colapinto. Ese episodio terminó acelerando el debate dentro del paddock sobre la necesidad de ajustar la filosofía de las nuevas unidades de potencia.
Aunque la FIA ya introdujo modificaciones en Miami —como el aumento del “superclipping” de 250 kW a 350 kW y la reducción de energía permitida en clasificación de 8 a 7 MJ—, el organismo considera que todavía hace falta una solución más profunda.
La F1 apunta a un equilibrio 60/40
El acuerdo alcanzado contempla dos cambios clave:
- Incrementar en aproximadamente 50 kW la potencia del motor térmico mediante un mayor flujo de combustible.
- Reducir en 50 kW la potencia del sistema eléctrico.
Con ello, la Fórmula 1 pasaría de un reparto prácticamente equilibrado a uno cercano al 60/40 a favor del motor de combustión.
La intención es recuperar un comportamiento más natural de los autos, con menos dependencia de la gestión energética y diferencias de velocidad menos extremas entre pilotos. Además, se busca que la aceleración vuelva a sentirse más constante y predecible.
Actualmente, varios pilotos han señalado que los monoplazas de 2026 obligan a levantar el pie incluso antes de las zonas de frenado para regenerar energía, alterando el ritmo tradicional de conducción en Fórmula 1.
También habrá cambios técnicos
La modificación no solo afectará la entrega de potencia. El incremento del flujo de combustible requerirá ajustes de hardware en las unidades de potencia, motivo por el cual la FIA proyecta implementar estos cambios recién en 2027 y no durante la temporada actual.
Además, los equipos deberán adaptar parcialmente los chasis para utilizar depósitos de combustible de mayor capacidad.
Pese a ello, la FIA asegura que existe consenso entre fabricantes y equipos. El acuerdo todavía necesita aprobación formal mediante votación y posterior ratificación del Consejo Mundial del Deporte Motor, aunque desde el organismo señalan que la propuesta fue aceptada “por unanimidad” en la reunión celebrada el viernes.
La FIA seguirá evaluando más ajustes
El trabajo no termina aquí. La FIA confirmó que continuará estudiando los efectos de las modificaciones introducidas en Miami y que podrían llegar nuevas medidas en las próximas carreras.
Entre los puntos que siguen bajo análisis aparecen:
- Ajustes de seguridad en las salidas.
- Soluciones específicas para lluvia.
- Mejoras en las señales visuales para los pilotos.
- Cambios adicionales en la gestión energética.
Parte de estas actualizaciones podrían debutar durante el Gran Premio de Canadá, programado entre el 22 y el 24 de mayo.
La Fórmula 1 entra así en una nueva etapa de revisión técnica, intentando encontrar un equilibrio entre eficiencia híbrida, espectáculo y seguridad, en una era que todavía sigue generando debate dentro del paddock.