Foto: James Sutton/Fórmula 1 vía Getty Images

Herta se adapta a la Fórmula 2: un nuevo entorno y un paddock por descubrir

El salto de IndyCar Series a la FIA Formula 2 Championship no solo implica nuevos circuitos y monoplazas, sino también un cambio profundo en el entorno. Así lo reconoce Colton Herta, quien atraviesa una etapa de adaptación tanto dentro como fuera de la pista.

Tras siete temporadas completas en IndyCar, el piloto estadounidense decidió dar el salto a Europa con el objetivo de acercarse a la Formula One. Sin embargo, uno de los mayores retos no ha sido técnico, sino humano: integrarse en un paddock completamente nuevo.

“En IndyCar conocía al 90% de las personas. Aquí, prácticamente no conozco a nadie”, explicó Herta, subrayando el contraste entre ambos entornos.

Un paddock nuevo, pero acogedor

A pesar de esa falta inicial de familiaridad, el balance ha sido positivo. El piloto destaca la buena recepción dentro del paddock, tanto en Fórmula 2 como en su contacto con el entorno de la Fórmula 1.

“Todos han sido muy amables conmigo. Sin duda me siento bienvenido”, afirmó.

Este aspecto ha facilitado su adaptación en una categoría donde cada detalle cuenta y donde construir relaciones resulta clave para el desarrollo profesional.

Diferencias en la conducción y la gestión del neumático

En lo deportivo, Herta reconoce que el cambio más exigente está en el comportamiento del monoplaza y, especialmente, en la gestión de los neumáticos. Aspectos como la preparación para una vuelta rápida, la ventana de rendimiento y la evolución del agarre son muy distintos a lo que experimentaba en IndyCar.

Aun así, el piloto destaca el trabajo de su equipo, Hitech Pulse-Eight, que ha sido clave en su proceso de adaptación mediante simulador y análisis de datos.

Melbourne: aprendizaje en tiempo récord

El debut en Melbourne dejó sensaciones mixtas, incluyendo un incidente en los entrenamientos libres, pero también importantes aprendizajes. Herta logró finalizar entre los siete primeros en la carrera principal, en un fin de semana marcado por el limitado tiempo en pista.

“No te estrelles en la práctica… esa es una buena lección”, comentó con ironía, haciendo referencia a lo ajustado del formato de la categoría.

En Fórmula 2, el margen de error es mínimo: sesiones cortas, pocas vueltas y una rápida transición hacia la clasificación obligan a encontrar el límite casi de inmediato.

La carrera, el mejor laboratorio

Para Herta, el momento más valioso del fin de semana llega en carrera. Es allí donde puede acumular vueltas consecutivas y comprender mejor el comportamiento del monoplaza.

“Apenas estás empezando a entender todo… y ya se terminó el fin de semana”, explicó, reflejando lo exigente del proceso de adaptación.

Un proceso en construcción

Con varias rondas aún por disputarse, Herta asume que la transición será progresiva. El objetivo ahora es aprovechar cada oportunidad para seguir evolucionando en un entorno donde todo, desde la conducción hasta las relaciones en el paddock, forma parte del aprendizaje.

Compartir