Acura celebra cuatro décadas desde su debut en Estados Unidos, el 27 de marzo de 1986, consolidándose como la primera marca japonesa de lujo en irrumpir en un segmento dominado por fabricantes europeos. Lo que comenzó con el lanzamiento del Legend y el Integra, hoy se proyecta hacia el futuro con nuevas tecnologías y una estrategia centrada en electrificación.
Un aniversario con ADN de competición
Como parte de la conmemoración, la marca presenta el Acura Integra 40 Racer, una reinterpretación moderna del Integra de primera generación que rinde homenaje al histórico Comptech Integra #48.
Este modelo original dejó huella en la IMSA International Sedan Series, logrando títulos consecutivos entre 1987 y 1990. La nueva versión fue desarrollada por Honda Racing Corporation US (HRC US) y hará su debut en el Gran Premio de Long Beach.
Un tributo con especificaciones de competición
El Integra 40 Racer no es solo una pieza simbólica, sino un vehículo completamente preparado para pista:

Tren motriz
- Motor D16A1 reconstruido
- Caja manual de 5 velocidades
- ECU modificada y conversión coil-on-plug
- Escape Borla personalizado
- Diferencial Torsen
Chasis y dinámica
- Suspensión Tein
- Frenos de alto rendimiento con componentes reforzados
- Llantas Mugen de 14” con neumáticos semi-slick Yokohama
Interior
- Jaula antivuelco
- Asientos OMP con arneses de competición
Un conjunto que mantiene el espíritu original, pero adaptado a estándares modernos de rendimiento.

El nacimiento de una marca que cambió el mercado
La historia de Acura comienza a inicios de los años 80, cuando Honda identificó una oportunidad en el creciente interés del mercado estadounidense por vehículos de lujo con enfoque en desempeño.
Para lograrlo, creó una nueva división —conocida internamente como “Channel 2”— y desarrolló una marca independiente que representara precisión y calidad. Así nació el nombre Acura, derivado del latín acu (precisión).
El impacto fue inmediato:
- Expansión de 60 a 150 concesionarios en su primer año
- Liderazgo en ventas de marcas premium de importación en solo 12 meses
Acura no solo ingresó al segmento, sino que redefinió sus reglas.
Innovación como bandera: el legado del NSX

En 1990, Acura elevó su reputación con el lanzamiento del NSX, un deportivo de motor central que marcó un antes y un después en la industria.
Desarrollado con la colaboración de Ayrton Senna, el NSX introdujo:
- Chasis monocasco de aluminio
- Sistema VTEC de distribución variable
- Componentes avanzados como bielas de titanio
Un modelo que combinó rendimiento, confiabilidad y facilidad de conducción, redefiniendo el concepto de superdeportivo.
Desarrollo local y expansión global
Desde la apertura de su centro de I+D en Ohio en 1993, Acura ha fortalecido su presencia en Norteamérica. Modelos clave como el MDX, TL, TLX y RDX fueron desarrollados en Estados Unidos, consolidando una estrategia de producción cercana al mercado.
Hoy, todos los modelos Acura vendidos en ese país se fabrican en Norteamérica, reflejando una integración industrial completa.
El cliente como eje diferencial
Uno de los pilares del éxito de Acura ha sido su enfoque en la experiencia del cliente. Desde sus inicios, la marca apostó por concesionarios exclusivos y estándares de atención superiores.
Este enfoque se tradujo en resultados concretos:
- Liderazgo en el índice de satisfacción del cliente (CSI) de J.D. Power en sus primeros cuatro años
- Establecimiento de nuevos estándares en la industria
Mirando hacia los próximos 40 años
Acura no solo celebra su historia, sino que también define su futuro. La marca ya confirmó el desarrollo de:
- Un nuevo sistema híbrido de dos motores
- La próxima generación del RDX
- Un nuevo SUV compacto en camino
La estrategia apunta a una combinación equilibrada entre motores de combustión e híbridos, adaptándose a las nuevas demandas del mercado sin perder su identidad de rendimiento.
Un legado que sigue evolucionando
A 40 años de su nacimiento, Acura se mantiene como una marca que desafía convenciones. Desde su irrupción en el segmento premium hasta su apuesta actual por la electrificación, su historia está marcada por la innovación constante.
El Integra 40 Racer simboliza ese vínculo entre pasado y futuro: un recordatorio de dónde empezó todo y hacia dónde se dirige la marca en esta nueva etapa.