El jefe de Scuderia Ferrari, Frédéric Vasseur, vivió uno de los momentos más tensos de la temporada durante el Chinese Grand Prix, cuando sus dos pilotos protagonizaron una intensa batalla en pista.
El duelo entre Charles Leclerc y Lewis Hamilton por el tercer lugar mantuvo en vilo al equipo, al punto que el propio Vasseur bromeó tras la carrera: “Tuve que comprobar mi ritmo cardíaco”.
Libertad total en Ferrari
A diferencia de otras estructuras que optan por órdenes de equipo más estrictas, Ferrari decidió no intervenir. Vasseur dejó claro que confía plenamente en sus pilotos:
“No quiero pedirles que congelen posiciones. Son profesionales, y esto es bueno para el equipo y para la Fórmula 1”.
Esta postura contrasta con estrategias más conservadoras vistas en otros equipos, donde las batallas internas suelen limitarse para evitar riesgos.
Un duelo que elevó el espectáculo
La pelea entre Leclerc y Hamilton fue uno de los momentos más destacados del fin de semana en Shanghái. Ambos pilotos rodaron rueda a rueda, al límite, pero sin incidentes.
Leclerc, que ya había mostrado cierta tensión en el sprint, terminó disfrutando el enfrentamiento:
“Fue una gran batalla. Me encantó, aunque seguramente el equipo estuvo algo estresado”.
Por su parte, Hamilton, que logró su primer podio con Ferrari, también valoró el duelo:
“Fue increíble. Este tipo de batallas es lo que nos gusta. Además, sumamos buenos puntos para el equipo”.
Mercedes, aún un paso adelante
Más allá del espectáculo interno, el objetivo de Ferrari sigue siendo claro: alcanzar a Mercedes-AMG Petronas Formula One Team, que por ahora mantiene la ventaja.
Según el propio Hamilton, la diferencia en ritmo de carrera ronda entre cuatro y seis décimas por vuelta, especialmente notable en recta. Aunque Ferrari ha mostrado competitividad —sobre todo en las salidas y en ritmo de sprint—, en carrera larga aún no logra igualar a las “Flechas Plateadas”.
Equilibrio entre riesgo y espectáculo
La decisión de Ferrari de permitir la lucha interna refleja una filosofía que prioriza el rendimiento y el espectáculo, incluso con el riesgo que implica.
En un contexto donde cada punto cuenta, dejar correr a dos pilotos al límite no es una decisión menor. Sin embargo, en Shanghái, la apuesta salió bien: no hubo incidentes y el equipo sumó un resultado sólido.
De cara a las próximas carreras, la incógnita será si Ferrari mantiene esta libertad cuando la lucha por el campeonato se intensifique aún más.