El combustible, el otro gran diferenciador de la F1 en 2026

La temporada 2026 marcará uno de los mayores cambios reglamentarios en la historia de la Formula 1. Aunque el foco inicial estuvo puesto en la revolución aerodinámica y en las nuevas unidades de potencia —con la eliminación del MGU-H y un reparto cercano al 50% entre motor térmico y energía eléctrica—, hay otro factor que podría resultar decisivo: el combustible.

Más allá de los alerones móviles y la reducción del efecto suelo, el cambio silencioso pero profundo está en el tanque.


99% sostenible: adiós al petróleo crudo

A partir de 2026, el combustible utilizado en F1 será 99% de origen sostenible avanzado, con apenas un 1% destinado a aditivos y desnaturalizantes. El petróleo crudo queda prohibido.

Según explicó Valeria Loreti, gerente de tecnología de Shell plc para automovilismo, las nuevas moléculas no provendrán de fuentes fósiles, sino de materias primas como:

  • Residuos agrícolas y forestales

  • Subproductos de la industria papelera

  • Residuos municipales orgánicos

  • Plásticos reciclados

El criterio clave es que no compitan con la cadena alimentaria ni introduzcan carbono nuevo en la atmósfera. Se trata de combustibles de “segunda generación” y soluciones dentro de la economía circular.


Shell y Ferrari llevan más de 75 años trabajando juntos. / Foto: Shell.

Misma química, distinto origen

Curiosamente, aunque el origen cambia radicalmente, la composición final del combustible no será tan distinta a la actual. Seguirá tratándose de mezclas de hidrocarburos —parafinas, olefinas y compuestos aromáticos— bajo regulaciones muy similares a las vigentes.

“Si dibujas las moléculas en un papel, serán prácticamente las mismas”, explicó Loreti. La diferencia está en cómo se producen.

Este matiz es clave: el combustible debe seguir ofreciendo rendimiento máximo y eficiencia, especialmente ahora que las nuevas unidades de potencia dependerán mucho más de la recuperación y gestión energética.


Un área con potencial competitivo real

En una categoría donde cada detalle cuenta, el combustible puede convertirse en un diferenciador crítico. La normativa es altamente prescriptiva, lo que significa que pequeños ajustes en la formulación pueden tener impactos medibles en potencia, eficiencia o gestión térmica.

No es la primera vez que el combustible influye en el rendimiento. En los años 80, las mezclas extremas —apodadas “combustible para cohetes”— llevaron a la FIA a introducir regulaciones más estrictas por razones de seguridad. Hoy, el desafío es diferente: maximizar el rendimiento dentro de un marco sostenible.

Como socio histórico de Scuderia Ferrari, con más de 75 años de colaboración en la F1, Shell afronta esta nueva etapa con un enfoque doble: competitividad en pista y escalabilidad futura.


Foto: Guido De Bortoli/LAT Images

¿Puede escalar al mercado global?

Uno de los grandes interrogantes es la capacidad de producción a gran escala. Si bien en F1 se trabaja con volúmenes reducidos, la intención es que estos combustibles actúen como “drop-in fuels”, es decir, combustibles de reemplazo que puedan utilizarse en motores actuales sin modificaciones.

La FIA exige mediciones estrictas del equivalente de CO₂ en todo el proceso productivo, evitando soluciones energéticamente ineficientes. Además, el reglamento permitirá actualizaciones en 2027 y 2029, abriendo la puerta a mejoras progresivas.

El objetivo inmediato es demostrar que el combustible sostenible puede igualar —o incluso superar— el rendimiento de los actuales. El siguiente paso será trasladar ese aprendizaje a aplicaciones comerciales.


Más complejo que la aerodinámica

Mientras los reflectores apuntan a los cambios aerodinámicos y a la nueva arquitectura híbrida, el combustible podría convertirse en uno de los factores más determinantes en la fase inicial de 2026.

Una unidad de potencia exitosa no depende solo del hardware eléctrico o del motor de combustión, sino también de lo que se inyecta en él. Y en esta nueva era, ese componente es completamente distinto en su origen.

Quizás los proveedores de combustible no reciban el mismo reconocimiento que los fabricantes de motores si una escudería domina el campeonato. Pero existe la posibilidad de que la verdadera innovación que nazca en la Fórmula 1 llegue antes al tanque de un auto de calle que a cualquier otra parte del monoplaza.

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