Mercedes “tendrá que asumir las consecuencias” si la FIA decide modificar las regulaciones de la unidad de potencia relacionadas con la relación de compresión, según afirmó el director del equipo, Toto Wolff.
La relación de compresión se ha convertido en un punto clave de debate de cara a la temporada 2026. Se cree que Mercedes habría logrado optimizar su unidad de potencia para operar por encima del nuevo límite de 16:1 en condiciones reales de funcionamiento, mientras que la FIA realiza sus mediciones a temperatura ambiente. Ante la intención del organismo rector de encontrar una solución antes del Gran Premio de Australia, Wolff aseguró que su equipo aceptará cualquier decisión que se adopte.
“En este deporte siempre hay sorpresas, así que nunca puedes dar nada por seguro”, señaló Wolff. “Durante todo el proceso de diseño del motor mantuvimos a la FIA completamente informada sobre nuestras decisiones, y recibimos garantías de que todo lo que hicimos estaba dentro de la normativa”.
El dirigente minimizó además el supuesto beneficio de rendimiento: “Ni siquiera estamos hablando de una mejora enorme. Pero algunos competidores se sintieron incómodos y presionaron a la FIA durante mucho tiempo. Confiamos en la gobernanza del organismo, especialmente en el comité asesor de la unidad de potencia. Veremos cuál es el resultado”.
Wolff dejó claro que no contempla acciones legales en caso de un cambio reglamentario. “En la Fórmula 1 es más importante que nunca conocer bien las reglas. El ingenio de la ingeniería siempre se ha respetado, y nosotros respetaremos la gobernanza del deporte. Si las autoridades deciden modificar la normativa, ya sea a nuestro favor o en nuestra contra, simplemente hay que aceptarlo”.
No obstante, reconoció que un cambio tendría impacto directo en los equipos que utilizan motores Mercedes, y que sería difícil compensarlo antes del inicio de la temporada.
“Un motor se desarrolla durante mucho tiempo y existen plazos técnicos muy ajustados. Si te dicen que no puedes utilizarlo como fue concebido, eso puede afectar considerablemente el rendimiento”, explicó. “Si el proceso de gobernanza vota a favor de un cambio, hay que asumirlo con todas las consecuencias. En ese escenario, sería perjudicial para todos los equipos con unidad de potencia Mercedes”.
El directivo admitió además cierta sorpresa por la evolución del debate: “Estoy algo confundido por cómo este asunto se convirtió de repente en un tema central. Hasta el viernes pasado tenía la impresión de que nada cambiaría”.
La decisión final de la FIA podría tener implicaciones significativas en el equilibrio competitivo antes del arranque de la nueva era reglamentaria en 2026.