Aunque Ford y General Motors insisten en que no buscan una rivalidad directa en la Fórmula 1, los movimientos recientes de ambas marcas apuntan a un duelo que ya empieza a tomar forma de cara a 2026. Y Ford, al menos por ahora, se está asegurando de que su presencia no pase desapercibida.
La chispa se encendió a finales de noviembre, cuando Dan Towriss, director ejecutivo del equipo Cadillac F1, restó importancia al rol de Ford en Red Bull, calificándolo como “un acuerdo de marketing con impacto mínimo”, en contraste con la participación accionaria de GM en el proyecto Cadillac. Desde entonces, las declaraciones se moderaron, pero el mensaje ya estaba sobre la mesa.
Dos enfoques muy distintos para llegar a la F1
En términos estrictos, Towriss no está equivocado. Ford no posee acciones ni en Red Bull Racing ni en Red Bull Ford Powertrains, mientras que GM apuesta todo su nombre —Cadillac— al nuevo equipo. Además, General Motors trabaja en su propio programa de unidades de potencia con el objetivo de llegar a la parrilla con motor propio hacia el final de la década.
Mientras tanto, Cadillac debutará en la F1 utilizando motores Ferrari, una decisión que Will Ford, director general de Ford Racing, no dejó pasar por alto.
“¿Qué suena más a una estrategia de marketing?”, se preguntó Ford. “¿Nuestros ingenieros integrados en Red Bull y un equipo completo apoyando el programa desde Dearborn, o Cadillac compitiendo con un motor Ferrari? Nosotros nunca entraríamos a competir con el motor de otra compañía”.
Y remató sin rodeos: la rivalidad existe y Ford espera ganarla.
Mucho más que un logo en el auto
Aunque Ford no participa directamente en el diseño del chasis, su rol dentro del proyecto ha crecido más de lo previsto. El enfoque es claro: aportar exactamente en las áreas donde Red Bull lo necesita.
Ingenieros de Ford trabajan integrados en Milton Keynes, mientras que otro grupo apoya el desarrollo desde Dearborn. Según la marca, la colaboración ha sido fluida y clave para afrontar los desafíos de crear una unidad de potencia desde cero.
Uno de los ejemplos más concretos está en la fabricación avanzada. Christian Hertrich, ingeniero jefe del sistema de propulsión de Ford, reveló que su tecnología de impresión 3D permitió reducir los tiempos de fabricación de piezas prototipo de 16 días a solo cinco, una diferencia enorme en un proyecto tan ajustado como el de la F1 moderna.
Una asociación que sigue creciendo
Mark Rushbrook, director global de Ford Racing, explicó que la lista inicial de áreas donde Ford podía colaborar era modesta, pero fue creciendo con el tiempo.
“El enfoque siempre fue el mismo: ellos quieren ganar, nosotros queremos ganar. Entonces, ¿qué se necesita para ganar?”, resumió. Bajo esa lógica, Ford se comprometió a apoyar el programa en todo lo que estuviera a su alcance.
También destacó que Red Bull estaba dispuesto a seguir adelante incluso sin un socio como Ford, lo que refuerza el valor de la alianza actual.
Expectativas realistas, ambición intacta
Desde Red Bull, Laurent Mekies ha sido cauto respecto a los resultados inmediatos, recordando la complejidad de desarrollar una unidad de potencia completamente nueva bajo una normativa inédita. En Ford, sin embargo, la ambición sigue intacta.
Will Ford recordó el regreso triunfal de la marca a Le Mans en 2016, cuando ganaron en su primer año pese a los pronósticos conservadores. La lección, según él, es clara: Ford sabe competir al más alto nivel.
“Esperamos que este motor sea competitivo desde el inicio, pero también somos realistas”, admitió. “Y si no lo es, haremos el trabajo necesario para ganar lo antes posible”.
Detroit como mensaje
No fue casualidad que Ford lanzara su temporada a solo dos kilómetros de la sede de GM en Detroit. Más allá de los anuncios en WEC y NASCAR, la asociación con Red Bull fue el eje del evento.
En 2026, Ford y General Motors volverán a encontrarse en la parrilla de la Fórmula 1. Con filosofías distintas, proyectos en desarrollo y declaraciones cada vez menos diplomáticas, la rivalidad ya está en marcha, aunque nadie quiera admitirlo abiertamente.