En asociación con la Fundación Phil y Martha Bachman y Christopher Miele, de Prancing Horse of Nashville, Mecum Auctions presentará una de las colecciones más extraordinarias jamás reunidas: 46 Ferrari de la Colección Bachman, todos ofrecidos sin precio de reserva.
Para los aficionados más devotos de Ferrari, el emblema del Cavallino Rampante ya es motivo suficiente para admiración y respeto. Sin embargo, existe un nombre que, al asociarse con cualquiera de estos autos, eleva su estatus a una dimensión superior: Phil Bachman.
Un Ferrari seleccionado, adquirido y conservado por Bachman deja de ser simplemente un producto de Maranello para convertirse en un objeto de culto. Son automóviles venerados no solo por su ingeniería o rareza, sino por la filosofía de preservación y excelencia que los rodea. Así nacen los llamados Ferraris Bachman, y este enero, los 46 ejemplares serán subastados durante el evento anual de Mecum en Kissimmee.
El origen de una pasión
Coleccionista experimentado y entusiasta de los automóviles de alta gama, Phil Bachman —nacido en Tennessee— vivió su primer flechazo con Ferrari en 1983, al encontrarse con un 308 GTS Quattrovalvole en una feria automotriz en Washington D. C. Aquella experiencia fue decisiva.
Pocos días después, encargó su propio modelo 1984 a través de un concesionario de Nashville, con una condición muy clara: debía entregarse en amarillo, una elección instintiva destinada a diferenciarlo del tradicional rojo Ferrari. Ese coche no solo marcó el inicio de la colección, sino que se integró profundamente en la historia familiar de los Bachman, incluso acompañando momentos vitales como el nacimiento de su hijo, PB.
Desde entonces, ese Ferrari —su color, su simbolismo y el cuidado con el que fue preservado— definiría la relación futura de Phil y Martha Bachman con la marca de Maranello.
Una colección con propósito
Con el paso de los años, Bachman comprendió que su objetivo no era acumular automóviles, sino construir un legado. Cada Ferrari debía representar un momento clave en la historia de la marca, priorizando dos criterios fundamentales: bajo kilometraje y ejemplares finales de producción.
Durante más de cuatro décadas, Bachman reunió 46 Ferrari de distintas épocas, con una premisa inquebrantable: ninguno sería vendido. Una vez en su garaje, el coche había llegado a su destino final.

Superautos legendarios
El núcleo contemporáneo de la Colección Bachman incluye algunos de los superautos más icónicos jamás producidos por Ferrari. Entre ellos destacan:
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Ferrari 288 GTO de 1985 (1 de 272)
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Dos Ferrari F40 de 1992 con especificación estadounidense
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Ferrari F50 de 1995 (1 de 55, especificación USA)
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Ferrari Enzo de 2003 (1 de 400), en amarillo Bachman
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LaFerrari y LaFerrari Aperta, ambos en amarillo y designados como los últimos ejemplares estadounidenses
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El rarísimo Ferrari FXX de 2006, exclusivo para pista (1 de 30)
Este último ocupa un lugar especial. Phil Bachman recibió el único FXX producido originalmente en color amarillo, una especificación jamás repetida por Ferrari. Tras su actualización EVO, el coche registra apenas 2.318 kilómetros, conservando una originalidad excepcional.

V-12 con motor delantero: tradición pura
Otro pilar de la colección es su selección de Ferrari V-12 con motor delantero, que abarca desde 1953 hasta 2017. El más antiguo es un Ferrari 166 MM/53 Vignale Spyder de 1953, el último de los seis construidos con esa carrocería.
A él se suman auténticos referentes del gran turismo italiano, como el 250 GT/L Berlinetta Lusso, el rarísimo 275 GTB/4 de aluminio, varios Daytona 365 GTB/4, y modelos modernos como el 599 GTO, el 599 SA Aperta y el F12tdf.

Serie 3, Flat-12 y rarezas históricas
La colección también incluye Ferrari Serie 3 —desde el 308 “Vetroresina” hasta el 458—, modelos Flat-12 como el Boxer y el Testarossa, y un par de Dino, entre ellos un rarísimo 246 GTS Chairs & Flares.
Varios de estos ejemplares fueron restaurados por el prestigioso David Carte, bajo estándares de concurso, reforzando su valor histórico y su impecable estado de conservación.
Preservación como filosofía
Aunque se suele decir que los Ferrari están hechos para ser conducidos, Bachman interpretó la pasión desde otra óptica: la preservación como máxima expresión de respeto. Buscó siempre los ejemplares mejor conservados, con el menor kilometraje posible, y participó activamente en cada aspecto de su mantenimiento.
El resultado fue una colección multipremiada, con numerosos reconocimientos Platino del Ferrari Club of America, y considerada hoy como una de las mejor conservadas del mundo.
La Colección Bachman Ferrari es, en definitiva, irrepetible. Con 46 automóviles extraordinarios, todos ofrecidos sin reserva, su salida a subasta en Kissimmee representa una oportunidad única en una generación, destinada a marcar un antes y un después en el mercado global de automóviles de colección.


