La FIA explicó el motivo por el que varios monoplazas perdieron potencia durante la vuelta de formación del Gran Premio de Bahréin, disputado excepcionalmente en Sepang. El problema estuvo relacionado con el software de gestión de las unidades de potencia de 2026 y con una combinación de condiciones que no había sido detectada durante las pruebas previas.
La carrera ya había sufrido un primer retraso de unos 40 minutos debido a la intensa lluvia. Cuando los coches finalmente salieron a pista detrás del safety car, todos utilizaron neumáticos intermedios.
Sin embargo, durante la vuelta de formación comenzaron a producirse situaciones inesperadas. Max Verstappen redujo considerablemente su velocidad y poco después Lewis Hamilton llegó a detenerse casi por completo antes de la última curva. Otros pilotos también sufrieron pérdidas de velocidad similares.
El problema obligó a cancelar nuevamente el procedimiento de salida. La FIA tuvo entonces que preparar y distribuir una actualización de software para corregir la situación, lo que añadió otros 20 a 25 minutos de retraso.
En total, entre la lluvia y el posterior fallo de software, la salida de la carrera terminó retrasándose aproximadamente una hora y media respecto al horario previsto.
Una combinación de factores provocó la pérdida de potencia
Según el organismo, el problema apareció por la combinación de varios elementos: la baja velocidad del motor, las condiciones de poca adherencia, los ajustes de gestión de energía específicos para la lluvia y la configuración de los sectores de Sepang.
La interacción entre estos factores provocó una pérdida de potencia involuntaria en varios coches durante la vuelta de formación.
“Una combinación sin precedentes de baja velocidad del motor, condiciones de baja adherencia, ajustes de gestión de energía para condiciones de lluvia y la configuración de los sectores del circuito de Sepang provocaron una pérdida de potencia involuntaria en varios monoplaza”, explicó la FIA.
El problema no había sido detectado durante los entrenamientos ni en las vueltas de calentamiento previas. Según la FIA, tampoco los equipos, los fabricantes de unidades de potencia ni el proveedor de la unidad de control electrónico habían identificado esta situación durante las pruebas del sistema.
La FIA tuvo que actualizar el software
Ante la situación, el Departamento Técnico de la FIA decidió eliminar temporalmente la restricción del límite de energía en los sectores afectados mediante una actualización de software que fue distribuida a todos los equipos durante el nuevo retraso de la carrera.
Esto permitió modificar la gestión de las unidades de potencia antes de comenzar el Gran Premio.
Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, explicó que cuando quedó claro que el problema no era responsabilidad de los equipos, la única opción fue detener el procedimiento de salida.
“Cuando nos dimos cuenta de lo que estaba pasando, y que claramente no era culpa de los equipos, la única opción era detener la carrera y cancelar el procedimiento de salida”, explicó a SiriusXM.
El trabajo tuvo que realizarse con rapidez y en condiciones poco habituales. La FIA tuvo que preparar la actualización, distribuirla a todos los equipos y comprobar que cada monoplaza la hubiera instalado correctamente.
“Fue un trabajo a toda prisa, no eran las condiciones habituales de trabajo”, señaló Tombazis. “Para cuando se publicó la actualización, todos los equipos la instalaron en sus y comprobamos que todos los monoplaza la tuvieran”.
Según el responsable de la FIA, todo el proceso supuso entre 20 y 25 minutos adicionales de retraso.
Habrá una revisión completa del problema
Aunque la actualización permitió solucionar el problema y completar la carrera con normalidad, la FIA considera que todavía hay que determinar exactamente por qué esta situación no apareció durante las pruebas.
El organismo confirmó que trabajará junto con los equipos y los fabricantes de unidades de potencia para realizar una revisión exhaustiva del fallo.
El incidente supone además una primera experiencia relevante para las nuevas unidades de potencia de 2026 en condiciones de lluvia intensa, ya que la combinación entre la gestión energética, la baja adherencia y las características específicas de Sepang generó un escenario que no había sido contemplado previamente.
Por ahora, la FIA ha explicado cómo se produjo la pérdida de potencia y qué medidas tomó para solucionarla, pero la investigación conjunta deberá determinar qué cambios serán necesarios para evitar que un problema similar vuelva a aparecer.