Foto: @Motorsport Images

Stirling Moss habría cumplido 97 años: uno de los grandes de la historia del automovilismo

Sir Stirling Moss habría cumplido 97 años este 17 de septiembre. Considerado uno de los grandes pilotos de su época y recordado como uno de los mejores que nunca consiguió el título mundial de Fórmula 1, el británico dejó una enorme huella tanto en los Grandes Premios como en las carreras de resistencia.

Moss ganó 16 carreras de Fórmula 1 y terminó cuatro veces como subcampeón del mundo, pero su trayectoria también estuvo marcada por importantes victorias en resistencia. A lo largo de su carrera condujo algunos de los automóviles más reconocibles de la historia del automovilismo.

Entre ellos destacan tres máquinas que permiten recordar diferentes etapas de su trayectoria: el Lotus 18, el Aston Martin DBR1 y el Mercedes W196.

Moss (Rob Walker Lotus 18) lidera la clasificación por delante de Dan Gurney (Porsche 718), que finalizó quinto, en Montecarlo.

Lotus 18: la sorpresa frente a los Ferrari

El Lotus 18 fue uno de los monoplazas más importantes de la carrera de Moss. Con él consiguió tres victorias en Grandes Premios, incluyendo dos triunfos en Mónaco y otro en Riverside.

La victoria en Mónaco de 1961 es probablemente la más recordada. Moss partía desde la pole position, pero las altas temperaturas de aquel día hicieron que el británico tomara una decisión poco habitual.

Con el calor sofocante de la Riviera francesa, Moss decidió retirar los paneles laterales de la carrocería del Lotus para mejorar la ventilación en la zona del piloto. En aquella época, las posibilidades de modificar los automóviles durante un fin de semana eran mucho mayores que en la Fórmula 1 moderna.

La decisión no afectó su rendimiento. Moss llevó el pequeño Lotus 18 hasta la victoria, superando a los Ferrari 156, que contaban con una ventaja importante en potencia. Terminó 3,6 segundos por delante de Richie Ginther.

Años después, Moss explicó que la gran virtud del Lotus frente a los Ferrari era su comportamiento dinámico.

La gran ventaja de este Lotus 18 frente a los Ferrari era su manejo”, recordó en 2016. “Sin embargo, era bastante difícil de conducir. Éramos los menos favoritos frente a los monstruosos Ferrari”.

Foto: @Motorsport Images

Aston Martin DBR1: velocidad y resistencia

El Aston Martin DBR1 fue otro de los grandes automóviles de la trayectoria de Moss. El británico nunca consiguió terminar las 24 Horas de Le Mans con este modelo en sus participaciones de 1958 y 1959, pero sí consiguió algunas de las victorias más impresionantes de su carrera.

El DBR1 tenía un peso cercano a los 800 kilogramos y más de 250 caballos de potencia, una combinación que lo convirtió en uno de los deportivos de competición más exitosos de su época.

En 1958, Moss compartió uno de estos automóviles con Jack Brabham en los 1000 km de Nürburgring. La pareja consiguió una contundente victoria con una ventaja de 3 minutos y 44 segundos sobre Mike Hawthorn y Peter Collins.

Un año después, Moss volvió a triunfar en el Nordschleife, esta vez compartiendo el DBR1 con Jack Fairman.

La carrera estuvo marcada por la lluvia. Fairman sufrió un trompo y perdió más de un minuto respecto a los Ferrari que lideraban la prueba. Cuando Moss tomó el volante, comenzó una espectacular remontada.

El británico recuperó el liderato a falta de cinco vueltas y llegó a rodar incluso más rápido que el tiempo de la pole position conseguido por Jean Behra con el Porsche.

Después de otra victoria en Goodwood, esta vez junto a Fairman y Carroll Shelby, Moss ayudó a Aston Martin a conquistar el campeonato mundial de deportivos de 1959, por delante de Ferrari.

Foto: Getty Images
Foto: WRi

Mercedes W196: una batalla con Fangio

El tercer automóvil es uno de los más espectaculares de la Fórmula 1 de los años 50: el Mercedes W196.

El monoplaza debutó en el Gran Premio de Francia de 1954 y sorprendió por su avanzada tecnología. Para circuitos rápidos como Reims, Monza o Silverstone, Mercedes utilizaba una carrocería aerodinámica que cubría las ruedas, una solución pensada para mejorar el flujo de aire alrededor de los neumáticos.

El W196 también incorporaba un sofisticado motor de ocho cilindros en línea con distribución desmodrómica, capaz de producir alrededor de 260 caballos de fuerza.

Moss consiguió una sola victoria en un Gran Premio con este automóvil, pero fue una de las más especiales.

En Aintree, en 1955, el británico consiguió la pole position, la vuelta rápida y la victoria. Además, tuvo que defenderse de su compañero de equipo Juan Manuel Fangio, que atacó hasta la última vuelta.

La diferencia entre ambos al cruzar la meta fue de apenas dos décimas de segundo.

Moss recordaría aquella carrera como una de las mejores de su trayectoria y, especialmente, por haber competido contra Fangio, a quien consideraba su gran referencia.

“Durante mi carrera, las carreras de Gran Premio duraban tres horas. En mi opinión, el rival a batir era Fangio”, recordó en 2015.

Tres joyas, una carrera inolvidable

El Lotus 18, el Aston Martin DBR1 y el Mercedes W196 representan tres facetas diferentes de Stirling Moss: la capacidad para competir con un automóvil menos potente, la velocidad en las carreras de resistencia y su protagonismo en la Fórmula 1 de los años 50.

Aunque el campeonato mundial siempre se le escapó, Moss consiguió convertirse en una de las figuras más reconocidas de su generación. Sus victorias, sus duelos y, sobre todo, su manera de conducir hicieron que su nombre quedara ligado para siempre a algunos de los coches más importantes de la historia del automovilismo.

Compartir