Foto: Jakub Porzycki/NurPhoto via Getty Images

Russell descubre Madring en el simulador y cambia de opinión: “Me sorprendió que solo hubiera 19 banderas rojas”

George Russell todavía no ha completado una vuelta real en Madring, pero el nuevo circuito de Madrid ya le dejó una primera impresión contundente después de probarlo en el simulador. Para el piloto de Mercedes, la combinación de curvas rápidas, muros cercanos y frenadas exigentes puede convertirlo en uno de los mayores desafíos de la temporada.

Hay circuitos que necesitan una vuelta real para convencer a un piloto de su dificultad. Madring, aparentemente, no es uno de ellos.

George Russell llegó a Madrid después de conocer los primeros datos de los entrenamientos de Fórmula 3 y quedó sorprendido al descubrir que durante esas pruebas se produjeron nada menos que 19 banderas rojas. Pero después de conducir virtualmente el trazado, su percepción cambió por completo.

“Me sorprendió un poco la cantidad de banderas rojas que hubo en la F3”, reconoció Russell. Y entonces llegó la rectificación: “Cuando conduje en el simulador después, me sorprendió que solo hubiera 19 banderas rojas”.

La frase, más allá de la ironía, resume perfectamente lo que espera a los pilotos en el primer Gran Premio de España disputado en Madring.

Un circuito donde el error puede costar muy caro

Russell todavía no ha rodado físicamente en el trazado, pero ya se atreve a colocarlo entre los circuitos más exigentes del calendario.

“Lo describiría como quizás el circuito más peligroso de todo el calendario”, explicó el británico, que encontró similitudes con el circuito urbano de Jeddah, especialmente por sus curvas rápidas y la proximidad de los muros.

La diferencia fundamental está en el margen de error.

En Madring no parece haber demasiado espacio para corregir una trayectoria cuando algo sale mal. A alta velocidad, un pequeño bloqueo o una pérdida de control puede terminar rápidamente contra las barreras.

Y el desafío no se limita a las curvas rápidas. Russell también encontró características que le recuerdan a Bakú: sectores en los que los pilotos llegan a gran velocidad a una frenada lenta y deben frenar mientras comienzan a girar.

“Si bloqueas las ruedas, acabas contra el muro”, resumió.

19 banderas rojas que ya cuentan una historia

La cifra de la Fórmula 3 resulta especialmente llamativa porque se produjo antes de que la Fórmula 1 siquiera hubiera comenzado a rodar oficialmente en el circuito.

Los monoplazas de F3 ya dejaron claro que Madring exige precisión. Cada error puede provocar una interrupción, y los muros cercanos reducen considerablemente las posibilidades de recuperar un auto que se ha salido de la trayectoria ideal.

Eso no significa necesariamente que el circuito vaya a convertirse en una sucesión de accidentes durante el Gran Premio. La experiencia de los pilotos de categorías inferiores también sirve para que los equipos y los propios competidores lleguen mejor preparados al fin de semana de F1.

Pero sí ofrece una primera advertencia.

F2 también encontró los límites

La primera sesión de entrenamientos libres de Fórmula 2 añadió otro capítulo a esa historia.

Tasanapol Inthraphuvasak y Laurens van Hoepen terminaron contra las barreras durante la jornada, aunque ambos pilotos salieron ilesos. Los incidentes volvieron a poner de manifiesto una de las características que más preocupa a Russell: Madring no parece perdonar fácilmente los errores.

Para los pilotos de F1, además, las velocidades serán mayores y la presión competitiva será otra.

Russell espera que adelantar tampoco sea sencillo durante la carrera. El trazado combina zonas rápidas con sectores de frenada fuerte, pero encontrar el momento adecuado para intentar una maniobra será otro de los desafíos.

La primera vuelta real será la verdadera prueba

Hasta ahora, Russell solo conoce Madring a través del simulador. Por eso, su valoración debe entenderse como una primera impresión y no como un veredicto definitivo sobre el circuito.

La verdadera prueba llegará cuando los monoplazas de Fórmula 1 salgan a pista.

Será entonces cuando los pilotos puedan comprobar cuánto de esa dificultad virtual se traslada a la realidad: la velocidad, las referencias de frenada, la proximidad de los muros, el comportamiento de los neumáticos y, sobre todo, cuánto margen existe realmente para cometer un error.

Madring está a punto de escribir su primera página en la historia de la Fórmula 1. Y antes de que llegue la clasificación o la carrera, el nuevo circuito de Madrid ya tiene algo que lo diferencia del resto: los pilotos todavía no han descubierto todos sus secretos, pero ya saben que no parece dispuesto a perdonarles ninguno de sus errores.

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