Treinta años después de “El Adelantamiento” que convirtió a Alex Zanardi en leyenda, Laguna Seca rebautizó su curva más famosa. Y el primer piloto de IndyCar en atravesarla fue Tony Kanaan, al volante del coche de otro de sus grandes amigos: Gil de Ferran.
Hay días en los que el automovilismo parece empeñarse en escribir sus propias historias. La inauguración del Zanardi Corkscrew en WeatherTech Raceway Laguna Seca fue uno de ellos.
Treinta años después de aquel adelantamiento sobre Bryan Herta que se convirtió en una de las maniobras más recordadas de la historia de IndyCar, la célebre curva 8 recibió oficialmente el nombre de Alex Zanardi. La ceremonia, celebrada el viernes, estuvo marcada por la emoción y por el recuerdo de un piloto cuya influencia trascendió ampliamente las pistas.
Pero lo que ocurrió apenas unos minutos después hizo que el homenaje adquiriera un significado todavía mayor.
El legado de Zanardi, en palabras de un amigo
Max Papis, amigo de Zanardi desde que ambos tenían apenas 12 años y rival suyo en diferentes categorías, fue uno de los encargados de representar a la familia durante la ceremonia.
Papis explicó que Daniela, viuda de Zanardi, y su hijo Niccolò querían transmitir su profundo agradecimiento por el reconocimiento, aunque todavía no se sentían preparados para compartir públicamente un momento tan emotivo.
Su discurso fue mucho más allá del automovilismo. Recordó a Zanardi como alguien capaz de convertir las dificultades en una fuente de inspiración para los demás.
Y puso en palabras algo que resume buena parte del legado del italiano: la capacidad de hacer que quienes lo rodeaban fueran más valientes.

Y entonces apareció Tony Kanaan
Poco después de la ceremonia comenzó la primera sesión de IndyCar del evento, protagonizada por coches históricos que recorrían un siglo de evolución de la competición.
El primer piloto de IndyCar que atravesó oficialmente el nuevo Sacacorchos de Zanardi fue Tony Kanaan.
La elección difícilmente podía haber sido más apropiada.
Kanaan y Zanardi fueron compañeros en Mo Nunn Racing en 2001, pero su relación iba mucho más allá de compartir equipo. El italiano tuvo un papel importante en los primeros pasos de la carrera de Kanaan, especialmente durante sus años en Europa.
Y había otro detalle que hacía todavía más especial la escena: Kanaan no estaba conduciendo cualquier coche. Estaba estrenando para él el Reynard-Honda CART de 2001 de Gil de Ferran, otro de sus grandes amigos y mentores, fallecido en 2023.
Dos nombres fundamentales en la vida de Kanaan quedaron así unidos en una misma vuelta al circuito.
“Este día no podría ser más especial con Gil y Alex”, explicó Kanaan. “Ambos eran muy cercanos a mí. Los dos me ayudaron”.
Para el brasileño, que Laguna Seca decidiera honrar a Zanardi significaba mucho. Pero ser precisamente él quien inaugurara el nuevo nombre de la curva convirtió el momento en algo difícil de imaginar de antemano.

Una historia que empezó con una medalla de oro
La conexión entre Zanardi y Kanaan todavía tiene otro capítulo extraordinario.
Después de su terrible accidente de 2001, en el que perdió ambas piernas, Zanardi regresó a la competición con coches adaptados y posteriormente alcanzó el éxito internacional en el paraciclismo.
Tras conquistar varias medallas de oro en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012, llevó una de ellas a Indianápolis durante las 500 Millas de 2013.
Kanaan recuerda que Zanardi le permitió frotarla como amuleto de buena suerte.
Ese mismo año, Kanaan ganó las 500 Millas de Indianápolis.
“Él vino a Indianápolis ese año y me dejó frotar su medalla de oro para la buena suerte, y luego gané las 500 Millas”, recordó entre risas.
¿Casualidad? Kanaan no lo cree
Por eso, cuando terminó atravesando por primera vez el Sacacorchos de Zanardi al volante del coche de Gil de Ferran, Kanaan no pudo evitar encontrar una conexión entre todos aquellos acontecimientos.
Había sido compañero de Zanardi. Había recibido su ayuda al comienzo de su carrera. Había compartido equipo con él. Había recibido de él una medalla de oro como amuleto antes de ganar Indianápolis.
Y ahora era el primer piloto de IndyCar en pasar por una curva que llevaba oficialmente el nombre de su amigo, mientras conducía el coche de otro hombre que había marcado profundamente su trayectoria.
“Es curioso cómo suceden estas cosas”, señaló Kanaan. “No es casualidad que haya podido conducir el coche de Gil por primera vez en mi vida y que justo me tocara ser el primero en pasar por el Sacacorchos de Zanardi. Eso no puede ser una coincidencia”.
Quizá esa sea la mejor manera de comenzar la era Zanardi Corkscrew: no solo recordando una maniobra histórica de hace 30 años, sino demostrando que el legado de Alex Zanardi sigue apareciendo allí donde menos se espera, unido a las personas que compartieron el camino con él.