Foto: Xavier Bonilla / DPPI

Colapinto, al borde de las lágrimas en Monza: “Desperdicié una gran oportunidad”

Franco Colapinto terminó noveno en el Gran Premio de Italia y sumó dos puntos para Alpine, pero abandonó Monza con una sensación amarga. El argentino llegó a ocupar la tercera posición tras la bandera roja y tenía ritmo para pelear por un resultado mucho mayor, hasta que un error en Lesmo cambió por completo su carrera.

A veces, un noveno puesto puede saber a victoria. Y otras veces, puede doler mucho más de lo que indica la clasificación.

Para Franco Colapinto, Monza pertenece claramente al segundo grupo. El argentino sumó dos puntos después de terminar noveno, pero sus palabras tras la carrera dejaron claro que el resultado estaba muy lejos de lo que él y Alpine habían tenido al alcance.

La oportunidad había sido enorme.

De tercero a perderlo casi todo

Pierre Gasly había salido desde la pole y Colapinto ocupaba una prometedora posición en las primeras vueltas. Tras la bandera roja provocada por el accidente de Charles Leclerc, Alpine volvió a colocar a sus dos pilotos en posiciones privilegiadas: Gasly era segundo y Colapinto tercero.

Para el argentino, era el escenario perfecto para intentar conseguir uno de los mejores resultados de su temporada.

Pero en la segunda curva de Lesmo llegó el error.

Colapinto perdió el control del Alpine y terminó en la grava, cayendo muy atrás en el orden. Lo que podía convertirse en un resultado extraordinario se transformó de repente en una carrera de recuperación.

“Fue una carrera difícil. Cometí un gran error, perdí completamente el control del coche en Lesmo”, reconoció después.

Lo que más le dolía no era simplemente haber perdido posiciones, sino no entender todavía por qué el coche reaccionó de una manera tan agresiva.

“Desperdicié una gran oportunidad”

La autocrítica del argentino fue especialmente dura.

“Fue muy frustrante cometer ese error porque teníamos una muy buena oportunidad, tanto yo como el equipo; íbamos segundo y tercero con Pierre. Desperdicié una gran oportunidad, así que estoy muy frustrado conmigo mismo”, explicó.

Y ahí estaba la diferencia entre el resultado que consiguió y el que imaginaba que podía conseguir.

Colapinto tuvo que volver a atacar desde posiciones retrasadas y consiguió recuperar terreno hasta alcanzar la novena posición. Fueron dos puntos valiosos para Alpine, pero insuficientes para borrar la sensación de oportunidad perdida.

“Cuando estás ahí, sintiéndote fuerte, remontando posiciones, y arriesgando sin motivo, no es muy inteligente. Así que tengo que aprender de esto y seguir adelante”, admitió.

No hubo excusas. Tampoco intentó esconder el error detrás del comportamiento del coche. El propio piloto asumió la responsabilidad.

El Alpine A526 estaba para mucho más

Paradójicamente, esa es precisamente una de las razones por las que la decepción fue tan grande.

Alpine había mostrado un ritmo competitivo durante todo el fin de semana y Gasly consiguió convertirlo en una inesperada pole position. Colapinto, por su parte, había demostrado desde la salida que podía mantenerse en las posiciones delanteras.

El noveno puesto, por tanto, no refleja completamente el potencial mostrado por el equipo.

“Fue un fin de semana muy positivo, por eso estoy frustrado, porque el equipo me dio un muy buen coche, una muy buena oportunidad, y no le saqué el máximo partido”, reconoció.

Es una frase que resume perfectamente el estado de ánimo del argentino.

No estaba decepcionado por haber terminado noveno. Estaba decepcionado porque sabía que podía haber terminado mucho más arriba.

El aprendizaje que queda después del golpe

La parte positiva aparece precisamente en la manera en la que Colapinto afrontó el error.

Conseguir remontar hasta la novena posición después de caer a la grava demuestra que el ritmo estaba ahí y que el argentino fue capaz de reaccionar. Pero el siguiente paso en su evolución pasa por convertir esa velocidad en resultados completos.

Monza le dejó una lección incómoda: cuando el coche responde y la oportunidad aparece, no siempre hace falta buscar el límite absoluto.

A sus 23 años, Colapinto está precisamente en esa etapa de aprendizaje en la que cada carrera puede aportar tanto puntos como experiencia.

Y probablemente por eso dolió tanto el domingo italiano.

Dos puntos terminaron en su casillero, pero la sensación de Colapinto fue la de haber dejado escapar una oportunidad mucho mayor. Ahora tendrá que convertir esa frustración en aprendizaje antes de la próxima cita de la temporada.

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