McLaren afrontará el Gran Premio de los Países Bajos con la intención de prolongar el buen momento iniciado en Hungría, donde consiguió su primera victoria de la temporada antes del parón veraniego.
El equipo de Woking llevará a Zandvoort un paquete de novedades concentrado en la parte trasera del MCL40, con un nuevo alerón trasero y nuevos conductos de freno traseros que complementan las mejoras introducidas en Hungría. El objetivo será comprobar rápidamente cuánto rendimiento adicional pueden aportar.
El circuito neerlandés planteará un desafío diferente al de Hungaroring. Sus curvas peraltadas, zonas rápidas, ondulaciones y frecuentes cambios de viento obligarán a McLaren a encontrar un equilibrio adecuado entre rendimiento aerodinámico y estabilidad.
Además, los monoplazas de 2026 presentan características diferentes a las de años anteriores: cuentan con menor carga aerodinámica y mayor velocidad punta, por lo que la configuración del coche y la gestión de la energía tendrán un papel especialmente importante.
Neil Houldey, director técnico de Ingeniería Aplicada de McLaren, reconoce que la competencia será intensa y que la fiabilidad seguirá siendo fundamental en esta segunda mitad del campeonato.
Con 12 carreras todavía por disputarse, McLaren busca convertir el rendimiento mostrado en Hungría en una mayor regularidad. Zandvoort, además, es un circuito favorable para la escudería británica: acumula cinco victorias, tres poles y nueve podios, y su triunfo más reciente llegó precisamente el año pasado con Oscar Piastri.