Racing Bulls tiene una oportunidad que nunca ha conseguido bajo sus anteriores nombres: terminar entre los cinco primeros del campeonato de constructores de Fórmula 1. Y para conseguirlo, el equipo no piensa separar a sus dos pilotos.
Liam Lawson y Arvid Lindblad han protagonizado una pelea cada vez más cercana en las últimas carreras, especialmente en Bélgica y Hungría, coincidiendo con una serie de mejoras que han permitido a Racing Bulls superar a Alpine en la clasificación.
Ambos tienen además un objetivo personal. Como integrantes del programa de jóvenes pilotos de Red Bull, Lawson y Lindblad saben que sus actuaciones pueden ser importantes para conseguir una oportunidad en el equipo principal. Por ahora, sin embargo, Racing Bulls no tiene intención de establecer órdenes de equipo entre ellos.
“Pueden correr. No se toquen”, resumió Alan Permane, director del equipo, al explicar las instrucciones que reciben antes de cada carrera.
Permane asegura que no le preocupa cuál de los dos pilotos termine delante del otro. Lo importante es que ambos completen la carrera y sumen los máximos puntos posibles para el equipo.
“Para mí son el piloto A y el piloto B. No me importa en qué orden lleguen. El campeonato de constructores lo es todo para nosotros”, explicó.
Una oportunidad histórica
Racing Bulls nunca ha terminado entre los cinco primeros del campeonato de constructores con sus anteriores denominaciones de Toro Rosso y AlphaTauri. El rendimiento mostrado durante esta temporada, sin embargo, ha cambiado las expectativas.
Permane destaca especialmente que las últimas mejoras introducidas en el monoplaza están funcionando como esperaba el equipo. Ese progreso ha permitido a Racing Bulls convertirse en un rival más consistente en la zona media de la parrilla.
“Todo lo que hemos instalado en el auto funciona”, señaló el director del equipo. “Estamos introduciendo mejoras importantes y salimos a la pista y funcionan”.
La situación también representa un desafío para Lindblad. El novato acumula seis carreras consecutivas puntuando, una racha especialmente positiva para un piloto de 19 años. Sin embargo, terminó por detrás de Lawson en cinco de esas seis ocasiones.
El propio Lindblad reconoce que todavía tiene margen para mejorar, pese a considerar muy positiva su primera mitad de temporada.
Así que Racing Bulls afrontará la segunda parte del campeonato con una situación interesante: dos pilotos jóvenes que quieren demostrar quién merece una oportunidad en Red Bull y un equipo que, al mismo tiempo, tiene una posibilidad real de conseguir el mejor resultado de su historia en constructores.
Por ahora, la única orden es bastante clara: pueden competir, pero sin tocarse.