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Leclerc deja atrás la tormenta en Ferrari, pero el verdadero desafío apenas comienza

En la Fórmula 1 existe una regla no escrita que rara vez falla: el primer rival siempre es el compañero de equipo. Y en ese aspecto, Charles Leclerc continúa construyendo un expediente difícil de discutir.

Desde su llegada a Ferrari en 2019, el monegasco ha superado a Sebastian Vettel, posteriormente se impuso a Carlos Sainz durante cuatro temporadas consecutivas y, ahora, tras un complicado inicio de campaña, ha vuelto a recuperar la ventaja frente a Lewis Hamilton. Sin embargo, el camino hasta lograrlo no ha sido sencillo.

Ocho temporadas esperando el gran momento

Leclerc atraviesa ya su octava temporada como piloto de Ferrari, inmerso en el período más largo sin títulos mundiales de la Scuderia.

La escudería italiana acumula ya 17 temporadas sin conquistar un campeonato, una sequía que, salvo una gran remontada, se prolongará al menos hasta 2026.

Pese a ello, Leclerc mantiene intacta su convicción de que Ferrari volverá a luchar por el título, aunque sabe que para lograrlo primero debe consolidarse como el líder absoluto del equipo.

Un bajón que alimentó las dudas

La temporada dio un giro a partir del Gran Premio de Miami.

Aunque el ritmo del monegasco seguía siendo competitivo, una serie de errores, problemas de adaptación y fines de semana complicados provocaron que Hamilton comenzara a superarlo de manera consistente en circuitos como Canadá, Mónaco, España y Austria.

La situación alimentó las críticas en redes sociales, donde comenzaron a aparecer dudas sobre su nivel.

Sin embargo, Leclerc nunca consideró que hubiera perdido velocidad.

Leclerc siempre ha superado a sus compañeros de equipo en Ferrari, pero la recuperación de Lewis Hamilton esta temporada supone un nuevo desafío. Foto: Simon Galloway/Getty Images

Silverstone cambió el rumbo

El punto de inflexión llegó en Silverstone.

Ferrari introdujo una nueva dirección en la puesta a punto del SF-26 y Leclerc encontró nuevamente las sensaciones que había perdido durante varias carreras.

El propio piloto explicó que el cambio no estuvo relacionado únicamente con su conducción.

«Estos coches son muy específicos, muy diferentes a los que hemos conducido desde que empezamos a competir. Me llevó más tiempo del que habría querido volver al nivel que buscaba.»

Leclerc reconoció que tuvo que modificar tanto su forma de pilotar como la filosofía de reglajes del monoplaza.

«Fui muy fuerte al principio de la temporada, luego perdí completamente las sensaciones con el coche. Cambiamos bastantes cosas y me costó recuperarlas, pero estoy muy contento de haber salido de esa situación.»

Los frenos también fueron parte del problema

Uno de los aspectos técnicos más comentados durante la temporada fue el sistema de frenos.

En Suzuka, Ferrari probó componentes de Carbon Industrie. Mientras Hamilton decidió mantenerlos, Leclerc regresó inicialmente a Brembo.

Sin embargo, los problemas de consistencia que sufrió en Canadá y especialmente en Mónaco, donde protagonizó un accidente tras bloquear los neumáticos, llevaron al monegasco a cambiar definitivamente a los discos y pastillas de Carbon Industrie a partir del Gran Premio de España.

Lo que buscaba era sencillo.

«Solo necesito consistencia.»

Ese cambio contribuyó a recuperar la confianza durante las frenadas, uno de los puntos clave de su estilo de conducción.

Mucho más que un piloto rápido

A menudo se ha descrito a Leclerc como un piloto extremadamente veloz pero poco analítico.

Su recuperación demuestra precisamente lo contrario.

El piloto de Ferrari volvió a encontrar el rendimiento adaptando su conducción, comprendiendo mejor el comportamiento del coche y trabajando junto a los ingenieros para modificar aspectos muy específicos del equilibrio del monoplaza.

Detrás de esa evolución existen numerosos factores:

  • equilibrio aerodinámico;
  • configuración del diferencial;
  • entrega de potencia;
  • comportamiento del eje trasero;
  • ajustes de suspensión y frenado.

Pequeñas diferencias que, en un coche de Fórmula 1, pueden representar apenas unas décimas por vuelta, pero suficientes para marcar la diferencia entre superar o quedar por detrás de un compañero de equipo.

Una cualidad que ya había demostrado

No es la primera vez que Leclerc consigue revertir una situación complicada.

Durante su temporada de debut con Sauber en 2018 comenzó sufriendo frente a Marcus Ericsson, acumulando errores en Bahréin y China.

Todo cambió en Azerbaiyán, cuando modificó tanto la puesta a punto como su estilo de conducción para adaptarse mejor a un coche con una zaga muy inestable.

Aquella capacidad de adaptación fue una de las razones que convencieron a Ferrari para ascenderlo al equipo oficial apenas un año después.

Algo similar ocurrió en 2022.

Durante parte de aquella temporada, Carlos Sainz llegó a superar claramente a Leclerc, especialmente cuando el Ferrari comenzó a mostrar una fuerte tendencia al subviraje.

Tras varios experimentos realizados en Zandvoort, el monegasco logró reencontrar un equilibrio más acorde a su estilo de conducción y recuperó el nivel competitivo.

El verdadero reto empieza ahora

Aunque la victoria en Silverstone y la recuperación frente a Hamilton representan un paso importante, el propio Leclerc evita cualquier exceso de confianza.

«Esto es solo una carrera. No puedo pensar que todo haya terminado. Últimamente he tenido que luchar mucho con este coche y no puedo dar por hecho que el problema ya quedó atrás.»

Su objetivo es mantener esas sensaciones de forma constante durante el resto de la temporada.

Ferrari necesita a su líder

Si Ferrari quiere volver a luchar por el campeonato en 2027, necesitará que Leclerc mantenga este nivel durante toda la campaña.

Para el monegasco, el desafío es doble: ayudar al desarrollo del monoplaza y, al mismo tiempo, seguir imponiéndose a un compañero del calibre de Lewis Hamilton.

La historia demuestra que todos los campeones de Ferrari acabaron convirtiéndose en la referencia absoluta dentro del equipo. Leclerc parece haber superado uno de los momentos más complicados de su trayectoria en Maranello, pero la batalla decisiva aún está por llegar. Mientras espera el coche capaz de devolver a Ferrari a lo más alto, primero deberá consolidarse, una vez más, como el líder indiscutible de la Scuderia.

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