La batalla interna en Mercedes-AMG Petronas Formula One Team comienza a convertirse en uno de los grandes temas de la temporada 2026 de Fórmula 1. Después del intenso duelo entre George Russell y Kimi Antonelli durante el Gran Premio de Canadá, el director del equipo, Toto Wolff, admitió que podría intervenir si la rivalidad pone en riesgo los resultados del equipo.
Durante gran parte de la carrera en Montreal, ambos pilotos protagonizaron una lucha rueda a rueda por el liderato, con frenadas al límite, bloqueos y hasta algunos contactos leves. Desde afuera, el espectáculo fue uno de los momentos más emocionantes del fin de semana, pero dentro del muro de Mercedes la sensación fue bastante distinta.
“Es fácil decir después de la carrera que fue fantástico para el deporte y muy entretenido”, explicó Wolff. “Pero también hubo momentos muy ajustados. Kimi bloqueó neumáticos varias veces y podríamos haber terminado con un doble abandono”.
Una rivalidad que empieza a crecer
La tensión ya había comenzado tras la Sprint del sábado, cuando Antonelli mostró su molestia por la agresiva defensa de Russell. Después de aquella conversación interna, Mercedes decidió mantener la filosofía de permitir que ambos compitan libremente, tal como lo harían contra cualquier otro rival.
Sin embargo, la carrera del domingo volvió a dejar situaciones comprometidas. Russell consiguió contener inicialmente a Antonelli, aunque el italiano terminó imponiendo su ritmo antes del abandono del británico por problemas técnicos.
Antonelli reconoció que hubo maniobras al límite, aunque aseguró haber disfrutado la pelea.
“Fue una batalla muy dura”, explicó el joven italiano. “Hubo momentos en los que estuvimos cerca del límite, pero ambos queríamos ganar y creo que fue entretenido para todos”.
El problema para Mercedes
El principal temor de Wolff no es únicamente un posible choque entre sus pilotos, sino también la pérdida de tiempo frente a sus rivales directos. Según explicó el jefe de Mercedes, cuando Russell y Antonelli peleaban entre sí, el equipo llegó a perder alrededor de un segundo por vuelta respecto al resto del pelotón.
“Cuando iban juntos y sin luchar, éramos medio segundo más rápidos que todos. Pero cuando empezaban a pelear entre ellos, perdíamos mucho tiempo”, señaló.
La situación se vuelve especialmente delicada porque Antonelli ya suma cuatro victorias consecutivas y empieza a consolidarse como candidato firme al campeonato, mientras Russell quedó obligado a reaccionar rápidamente para no perder terreno en la clasificación.
Wolff no descarta intervenir
Aunque Mercedes todavía apuesta por dejar competir libremente a sus pilotos, Wolff dejó claro que podría imponer límites si considera que los puntos del equipo están en peligro.
“Si vemos que estamos arriesgando demasiados puntos o perdiendo demasiado tiempo frente a nuestros competidores, no dudaremos ni un segundo en intervenir”, aseguró.
El austríaco incluso admitió que la gestión de esta rivalidad podría convertirse en uno de los mayores desafíos de Mercedes esta temporada. A diferencia de años anteriores, cuando el equipo tenía una jerarquía claramente definida, ahora enfrenta una pelea directa entre dos pilotos capaces de ganar carreras regularmente.
Un equilibrio cada vez más complicado
Mercedes atraviesa un escenario que recuerda a algunas de las rivalidades internas más intensas de la historia reciente de la Fórmula 1. Permitir libertad total ofrece espectáculo y motivación para los pilotos, pero también aumenta considerablemente el riesgo de errores, accidentes y conflictos internos.
Con Antonelli consolidándose como la gran revelación del campeonato y Russell necesitando responder cuanto antes, la presión dentro del equipo seguirá aumentando en las próximas carreras.
Y aunque Wolff insiste en que quiere mantener el espíritu competitivo, sus declaraciones dejan claro que la paciencia en Mercedes podría tener un límite.