La previa de las Indianapolis 500 volvió a regalar uno de los momentos más extravagantes y divertidos del automovilismo estadounidense con la segunda edición anual de la Oscar Mayer Wienie 500, celebrada durante el tradicional Carb Day en el Indianapolis Motor Speedway.
Seis enormes Wienermobiles de Oscar Mayer, de 8,2 metros de largo y propulsados por motores Chevrolet V8 de 6 litros, protagonizaron una peculiar carrera de dos vueltas alrededor del mítico óvalo de Indianápolis, mezclando humor, espectáculo y una buena dosis de competitividad.
Una parrilla llena de “hot dogs” regionales
Cada vehículo representaba una variante regional del clásico hot dog estadounidense:
- Chi Dog (Medio Oeste)
- New York Dog (Costa Este)
- Slaw Dog (Sureste)
- Corn Dog
- Seattle Dog (Noroeste)
- Chili Dog (Sur)
El campeón defensor Slaw Dog partió desde la pole position, mientras el público respondió con entusiasmo a la presentación encabezada por Andy Richter, famoso por sus apariciones junto a Conan O’Brien.
Adelantamientos, rebufos y caos sobre ruedas
La acción arrancó de inmediato cuando Chi Dog tomó la delantera en los primeros metros, aunque el uso del rebufo terminó generando varios cambios de posición y maniobras inesperadas.
Seattle Dog perdió terreno tras intentar adelantar por la recta trasera, mientras que Chili Dog aprovechó el impulso para colocarse al frente en la última parte de la competencia.
Sin embargo, el gran golpe llegó en la vuelta final, cuando New York Dog encontró el espacio ideal para lanzarse al ataque y quedarse con la victoria en una llegada que recordó el histórico final de las 500 Millas de Indianápolis de 1992 entre Al Unser Jr. y Scott Goodyear.
Cook Em Cam y Jack & Cheese, representantes del New York Dog, cruzaron primero la meta para conquistar la corona BorgWarner confeccionada por Julie Vance, artesana encargada también de elaborar la tradicional corona del ganador de la Indy 500 desde 1960.
Un espectáculo que ya se convirtió en tradición
Lo que comenzó como una activación promocional terminó consolidándose como uno de los eventos más esperados del Carb Day, combinando el ambiente festivo de Indianápolis con una carrera tan absurda como entretenida.
Mientras los equipos ultiman detalles para las 500 Millas de Indianápolis, la Wienie 500 volvió a demostrar que el automovilismo estadounidense siempre tiene espacio para el espectáculo y el humor antes de la gran batalla del domingo.