Manny Ayulo (1953). Foto: Indy.com

Manny Ayulo, el peruano que rozó la gloria en la Indy 500 sin que muchos lo sepan.

por: Jorge Koechlin

Les cuento: Cuando debuté en el Eagle DFX IndyCar 1982 pensé que era el primer peruano en IndyCar. Donaldson del Speedway me corrigió y me habló de Manny Ayulo, uno de los primeros Latino Americanos. Desde ese entonces pensé en saber quien fue él y cuál fue su historia por eso es que en este artículo le rindo esos honores, que solo los que hemos intentado -desde que me subí a un monoplaza- sabemos su valor intrínseco (si hablamos de finanzas) y lo que significa ser piloto profesional.

Muchos lo recuerdan como un piloto californiano más de la era dorada del automovilismo estadounidense. Pero la historia de Manuel “Manny” Ayulo tiene un matiz que lo conecta directamente con Latinoamérica: era peruano. Hijo del cónsul del Perú en Los Ángeles, creció entre dos culturas y forjó una identidad marcada tanto por su entorno estadounidense como por sus raíces sudamericanas.

En una época donde las 500 Millas de Indianápolis formaban parte del Campeonato Mundial de Fórmula 1 (1950–1960), su nombre llegó a inscribirse —aunque hoy casi no se mencione— dentro de la historia de la categoría.

De los talleres al óvalo

Antes de competir, Ayulo ya respiraba automovilismo. Se formó en plena efervescencia de la cultura californiana de modificación de vehículos, trabajando como mecánico mientras corría hot rods desde 1946.

Luego dio el salto a los midget cars, donde empezó a destacar. Esa experiencia fue clave: no solo sabía pilotar, también entendía cómo mejorar cada máquina. Fue parte de una generación que impulsó el desarrollo de los roadsters, los monoplazas característicos de la época en Estados Unidos.

Su debut llegó en 1948 en el campeonato nacional de la AAA, el equivalente a la actual IndyCar. Pero el inicio fue cuesta arriba:

  • 1948: intenta clasificar a Indianápolis, sin éxito
  • 1949: debuta en la Indy 500, pero abandona por problemas mecánicos
  • 1950: nuevo intento fallido de clasificación

En una categoría donde la fiabilidad era tan importante como la velocidad, Ayulo tuvo que construir su camino desde la paciencia.

Manny Ayulo en un Coast Grain Lesovsky Offenhauser Indy 500 (1952). Foto: Indy.com

1951: el podio que lo mete en la historia

El punto de quiebre llegó en 1951. Aunque no había clasificado como titular, Ayulo tomó el relevo de Jack McGrath durante la carrera.

Al volante de un Kurtis Kraft, mantuvo el ritmo competitivo y cruzó la meta en tercer lugar.

Ese resultado tiene un peso histórico enorme: al formar parte del calendario de Fórmula 1 en esa época, ese podio lo convierte en uno de los primeros logros de un piloto latinoamericano en la máxima categoría.

Progresión constante en Indianápolis

A partir de ahí, su evolución fue evidente:

  • 1952: logra clasificar por primera vez y termina 20°
  • 1953: clasifica cuarto y muestra ritmo de punta, pero abandona cerca del final
  • 1954: gana consistencia y termina 13°

Más allá de los resultados, el patrón era claro: cada año era más competitivo.

Ralph DePalma (Izq) y Manny Ayulo (1954). Foto: Los Angeles Daily News
Manny Ayulo en el Indianapolis Motor Speedway (1954). Foto: Bob Gates Collection

El gran salto: 1954

La temporada 1954 marcó el punto más alto de su carrera. Ayulo dejó de ser una promesa para convertirse en protagonista:

  • Victoria en Darlington
  • Triunfo en Milwaukee
  • Subcampeonato de la AAA, solo detrás de Jimmy Bryan

A los 33 años, estaba en su mejor momento. Todo apuntaba a que 1955 sería su temporada de consolidación definitiva.

Más allá de Indianápolis

Su talento también se reflejó fuera de Estados Unidos. En 1953, junto a McGrath, logró un podio en su clase en la La Carrera Panamericana, finalizando noveno en la general.

El “Flash Peruano” ya era considerado uno de los pilotos más completos de su generación.

Un final prematuro

El 16 de mayo de 1955, durante los entrenamientos para Indianápolis, un accidente fatal puso fin a su vida a los 33 años.

Su carrera se detuvo justo cuando su rendimiento alcanzaba su punto más alto.

Manny Ayulo (1953): Foto Los Angeles Daily News

Un legado que merece ser recordado

La historia de Manny Ayulo no suele aparecer en los grandes relatos de la Fórmula 1. ocupa un lugar único, ahí está:

  • Fue protagonista en la época donde la Indy 500 contaba como parte de la categoría reina.
  • Ayudó a desarrollar los monoplazas estadounidenses de esa era.
  • Fue el pionero latino en competir al más alto nivel.
  • Subió al podio de la máxima categoría.
  • Y llegó a ser uno de los pilotos más competitivos de Estados Unidos en su momento

Su apodo, el “Flash Peruano”, resume bien quién fue: rápido, audaz y distinto.

Hoy, a medio camino entre Perú y Estados Unidos, sigue siendo una de esas historias que el tiempo dejó en silencio.

Más de siete décadas después, su figura invita a una reflexión inevitable quefunciona casi como un redescubrimiento. 

Una de esas que obligan a mirar atrás y preguntarse cuántos nombres quedaron fuera del relato principal… pese a haber estado, realmente, en la cima… solo que casi nadie la recuerda.

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