El mundo del automovilismo deportivo despide a David Friedman, fotógrafo histórico de Shelby American, quien falleció a los 87 años. Autor de 30 libros y testigo privilegiado de algunas de las páginas más gloriosas del deporte motor, su lente capturó momentos irrepetibles de la llamada era dorada de las carreras de resistencia y deportivos en Estados Unidos y Europa.
Friedman fue fotógrafo oficial de Shelby American entre 1962 y 1965, y posteriormente continuó colaborando tanto con la estructura como con Ford Motor Company, cubriendo la acción en circuitos de California, Estados Unidos y Europa. Estuvo presente en algunos de los escenarios más emblemáticos del automovilismo mundial, registrando con precisión técnica y sensibilidad artística el auge de los deportivos estadounidenses.
El hombre detrás de las imágenes del Cobra
Tras servir en la Marina de los Estados Unidos, Friedman comenzó fotografiando carreras amateur en Los Ángeles, donde entabló relación con varios pilotos, entre ellos Carroll Shelby.
En 1963, Shelby lo contrató para documentar el desarrollo de algunos de los autos más icónicos de la historia: el Shelby Cobra, el King Cobra y el Cobra Daytona Coupé. Las imágenes de estos modelos —hoy piezas fundamentales del imaginario automovilístico— son, para muchos aficionados, el legado más reconocible de Friedman.
Más adelante, también retrató el desarrollo final del Ford GT40, el mítico prototipo estadounidense que dominó las 24 Horas de Le Mans entre 1966 y 1969.
Del automovilismo al cine
En 1965, Friedman dio un giro profesional al incorporarse a 20th Century Fox como asistente de cámara. Allí participó en la creación de imágenes icónicas del cine y la televisión estadounidense.
Su contribución fue tan relevante que se convirtió en el único fotógrafo fijo en ser elegido miembro de la Academy of Motion Picture Arts and Sciences. Aunque desarrolló el resto de su carrera en la industria cinematográfica, nunca abandonó su vínculo con el automovilismo, continuando la documentación de carreras y proyectos especiales.
Con una trayectoria que abarcó varias décadas y dos industrias apasionantes, David Friedman deja un archivo invaluable que ayudó a definir visualmente una de las épocas más vibrantes del automovilismo mundial. Sus fotografías no solo capturaron autos y pilotos, sino también la esencia de una era irrepetible.