La industria recalcula su apuesta eléctrica tras pérdidas millonarias

Los grandes fabricantes globales están ajustando su estrategia de electrificación después de asumir amortizaciones que, en conjunto, rondan los 50.000 millones de dólares. Las inversiones en capacidad industrial, plataformas específicas y fabricación de baterías superaron claramente el ritmo real de adopción por parte del mercado.

En los últimos meses, compañías como General Motors, Ford Motor Co., Stellantis y Honda Motor Co. han registrado fuertes cargos contables vinculados a programas eléctricos.

Las cifras ilustran la magnitud del ajuste:

  • Honda prevé alrededor de 1.900 millones de dólares en amortizaciones hacia el cierre de su ejercicio fiscal.

  • Stellantis anunció cargos por 22.000 millones de euros (unos 26.000 millones de dólares), dentro de lo que denominó un “reinicio” de su negocio.

  • Ford estima que su giro eléctrico le costará más de 20.000 millones de dólares hasta 2027.

  • GM ya ha reconocido más de 7.000 millones en cargos relacionados con esta transición.


Regulación, competencia y exceso de optimismo

Durante años, la presión regulatoria en Estados Unidos y Europa, junto con la competencia de Tesla y nuevas marcas como Rivian y Lucid Motors, impulsó una carrera acelerada hacia la electrificación.

Muchos ejecutivos asumieron que la adopción sería más rápida. Sin embargo, el consumidor estadounidense tradicional ha mostrado reticencias por el precio inicial más elevado, la autonomía y los tiempos de recarga.

El entorno político también cambió. En su segundo mandato, Donald Trump relajó regulaciones federales y eliminó el crédito fiscal de 7.500 dólares para eléctricos, reduciendo uno de los principales incentivos de compra.

El resultado: en 2025 se matricularon 1,3 millones de eléctricos en EE.UU., con una cuota del 7,8% del mercado de vehículos ligeros nuevos, ligeramente por debajo del 8% de 2024, según S&P Global Mobility.


Detroit asume el golpe

General Motors

Canceló la furgoneta eléctrica Chevrolet BrightDrop y reconvirtió una planta prevista para camionetas eléctricas a producción de modelos de gasolina.

Ford

Canceló programas clave y ahora apuesta por modelos eléctricos más pequeños y asequibles. Planea lanzar una camioneta mediana eléctrica de unos 30.000 dólares en 2027 y desarrollar versiones de autonomía extendida con motor térmico como generador.

Stellantis

Reestructuró su cadena de suministro eléctrica, canceló programas y puso fin a una empresa conjunta de baterías en Canadá con LG Energy Solution. La magnitud de sus amortizaciones sorprendió a analistas.

Honda

Está desmontando programas desarrollados junto a GM y revisando su hoja de ruta para recuperar competitividad.


No es un abandono, sino un reajuste

Pese al golpe financiero, ningún fabricante está abandonando la electrificación. Más bien están corrigiendo el nivel y el calendario de inversión.

  • GM relanzó el Chevrolet Bolt con precio por debajo de 30.000 dólares.

  • Ford busca rentabilidad en una nueva plataforma eléctrica más eficiente.

  • En Europa, Stellantis mantiene plataformas multienergía.

  • Toyota, criticada en el pasado por su cautela, hoy parece bien posicionada gracias a su estrategia que combina gasolina, híbridos y eléctricos.

El consenso entre analistas es claro: no falló la tecnología, sino la sobreestimación de la velocidad de adopción.


Una transición más lenta, pero inevitable

Aunque el mercado se haya enfriado, a largo plazo se espera que la cuota eléctrica crezca. La diferencia es que ahora la industria parece dispuesta a financiar esa transición con mayor disciplina, apoyándose en las ganancias de sus modelos de combustión mientras ajusta oferta, precios y capacidades productivas.

El aprendizaje es costoso, pero estratégico: electrificar sí, aunque no al ritmo que se proyectó hace apenas tres o cuatro años.

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