Norris anticipa una Fórmula 1 más impredecible en 2026: “Tendremos que tener el control total en todo momento”

Recién coronado campeón del mundo, Lando Norris afronta el inicio de la era técnica 2026 con cautela y curiosidad. Tras completar sus primeras vueltas en Barcelona con el McLaren MCL40, el británico dejó en claro que la nueva generación de monoplazas exigirá una adaptación profunda por parte de los pilotos, tanto en conducción como en gestión estratégica.

Para Norris, la palabra clave es imprevisibilidad. El piloto de McLaren considera que los nuevos reglamentos, especialmente en lo referido al uso de la energía eléctrica, provocarán diferencias de rendimiento a lo largo de una misma carrera y frecuentes cambios de posición. “Vamos a ver más caos en carrera”, anticipó, convencido de que los ajustes constantes durante la competencia serán inevitables.

El británico espera fases de ataque y defensa más marcadas, con variaciones de velocidad que podrían generar un efecto “yo-yo” varias veces en una sola vuelta. “Habrá momentos de ataque seguidos inmediatamente por fases defensivas. Eso va a crear situaciones distintas a lo largo de la temporada”, explicó, valorándolo como un punto positivo para el espectáculo.

Una F1 que exige adaptación constante

Al profundizar en sus primeras sensaciones, Norris destacó lo complejo que resulta exprimir el potencial del auto. Si bien lo describió como muy rápido en recta, señaló que se vuelve difícil de gestionar durante un stint prolongado, con la administración de la energía como factor decisivo. “Lo más complicado ahora es saber cuándo usar la batería”, reconoció, subrayando que el ritmo ya no dependerá únicamente del ataque puro.

También mencionó el regreso de ciertas sensaciones al volante, como un ligero retraso en la respuesta del motor al acelerar, lo que añade una capa extra de dificultad. En este contexto, la precisión y la lectura permanente de la carrera serán habilidades aún más determinantes.

Esa adaptación, según Norris, también cambia la forma de encarar el trazado. Sectores que antes resultaban sencillos ahora exigen mayor cuidado, lo que podría alterar tanto las estrategias como las oportunidades de adelantamiento. “Puede abrir más posibilidades de carrera, pero también modificar la manera en que usamos los neumáticos”, analizó.

“Se siente un poco como un Fórmula 2”

Uno de los comentarios más llamativos del campeón del mundo fue la comparación inicial con la Fórmula 2, aunque se mostró prudente al respecto. Norris aclaró que los test de invierno solo ofrecen una visión parcial y que los circuitos urbanos y las pistas más lentas darán una imagen mucho más clara del comportamiento real de los nuevos monoplazas.

Sus impresiones coinciden, en parte, con las de otros pilotos, aunque la FIA niega que exista una correlación directa en términos de rendimiento. De hecho, los tiempos registrados en Barcelona muestran una diferencia cercana a siete segundos respecto a una pole de F2 proyectada para 2025. Norris, sin embargo, evita sacar conclusiones definitivas: “Todavía no sé si me gusta o no”, admitió, reflejando el clima de expectativa e incertidumbre que se respira en el paddock.

Tras asegurar el título en 2025, el británico encara esta transición reglamentaria con mayor serenidad y confianza personal, aunque sin dar nada por sentado. “Es casi un desafío aún mayor con estos cambios”, afirmó, consciente de que la jerarquía podría redefinirse por completo. Su objetivo, no obstante, sigue intacto: volver a pelear por el campeonato, sabiendo que la competencia será feroz y que McLaren deberá dar otro paso adelante para mantenerse en la cima.

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