Leclerc y el primer veredicto del SF-26: un Ferrari distinto, pero con ADN de Fórmula 1

En medio del arranque de la era 2026 de la Fórmula 1, Charles Leclerc comienza a construir su relación con el Ferrari SF-26. El monegasco reconoce que el nuevo monoplaza representa un cambio profundo respecto a lo que ha pilotado hasta ahora, pero valora de forma positiva los primeros días de trabajo de la Scuderia en el shakedown privado de Barcelona, todavía marcado por muchas incógnitas técnicas y de rendimiento.

Leclerc se subió por primera vez al SF-26 el martes, en una jornada condicionada por la lluvia, antes de ceder el volante a Lewis Hamilton. Recién el jueves pudo completar un programa más representativo en pista seca, lo que permitió confirmar sensaciones iniciales alentadoras.

“Es prácticamente mi primer día con el auto en condiciones normales. Hay mucho que aprender y mucho que descubrir”, explicó el piloto de Ferrari. “Es un auto muy diferente a los que hemos conducido desde que llegué a la Fórmula 1. Lo tomo como un reto. Me gusta que todo sea nuevo y que nos obligue, como pilotos, a pensar de forma distinta”.

Más allá de las sensaciones al volante, Leclerc destacó la solidez del programa de trabajo en Barcelona. Ferrari no sufrió contratiempos relevantes y logró acumular un volumen importante de vueltas, algo clave en esta fase inicial. “Fue un día interesante. Sin problemas de fiabilidad y con bastante kilometraje, lo cual siempre es positivo”, resumió.

Un cambio profundo, sin perder referencias

Tras los primeros días del shakedown, la mayoría de los pilotos coinciden en que los autos de 2026 marcan una ruptura clara con la generación anterior. Leclerc comparte esa lectura, aunque introduce un matiz importante.

“Al final del día, sigue siendo un Fórmula 1”, remarcó. “No me sentí completamente perdido al volver a conducir y me sentí cómodo bastante rápido”.

Eso no implica que el desafío sea menor. La introducción de unidades de potencia con un 50 % de aporte eléctrico cambia radicalmente la forma de gestionar la energía durante una vuelta. “Con estos nuevos sistemas, y con la mitad de la potencia viniendo del motor eléctrico, la gestión es mucho más compleja. La curva de aprendizaje es pronunciada, pero también muy interesante”, explicó el monegasco.

Fiabilidad primero, rendimiento después

Como es habitual en este tipo de pruebas a puerta cerrada, Leclerc fue cauto a la hora de hablar de rendimiento. Los tiempos registrados en Barcelona no son representativos y las comparaciones reales deberán esperar a las pruebas oficiales de pretemporada en Baréin.

“En cuanto al rendimiento, no tengo ni idea. Es una gran incógnita”, reconoció. “Nada me permite decir si estamos más o menos en una buena posición. Eso lo veremos poco a poco, con más pruebas y en condiciones más representativas”.

En ese contexto, la fiabilidad se convierte en el principal indicador. Ferrari cerró la jornada del jueves con cerca de 170 vueltas completadas, una cifra similar a la de Mercedes, uno de los equipos que mejor rodaje acumuló durante el shakedown.

“Por ahora, vamos según lo previsto con nuestro programa, y eso es positivo”, añadió Leclerc. “Todavía hay muchas cosas que queremos probar: configuraciones, componentes específicos y distintos enfoques con este nuevo sistema. Hay muchísimo trabajo por delante, pero vamos por buen camino”.

La mirada puesta en Baréin

Con el shakedown de Barcelona prácticamente concluido, Ferrari se marcha con señales alentadoras en términos de fiabilidad y sensaciones generales, aunque sin referencias claras sobre su posición real frente al resto de la parrilla. Para Leclerc, las respuestas clave llegarán recién en Baréin, cuando las pruebas oficiales empiecen a dibujar un primer mapa competitivo rumbo a la temporada 2026.

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