Por estas fechas del año pasado, la Fórmula 1 se preparaba para recibir a una nutrida generación de novatos. Liam Lawson iniciaba su primera temporada completa tras dos breves apariciones como piloto reserva de Racing Bulls, mientras que Kimi Antonelli, Ollie Bearman, Gabriel Bortoleto e Isack Hadjar debutaban en la parrilla. Franco Colapinto también tendría su oportunidad más adelante en el año.
Un año después, ese grupo sigue en la categoría, aunque Lawson y Hadjar intercambiaron asientos, reflejando tanto la competitividad heredada de la Fórmula 2 como la estrategia de los equipos de acelerar la adaptación de sus jóvenes pilotos antes del gran cambio reglamentario de 2026.
La conclusión fue clara: era preferible introducir a los novatos antes de 2025 y no esperar a 2026. Esa tendencia se confirma con una sola incorporación nueva a la parrilla esta temporada. Sin embargo, Arvid Lindblad no parece intimidado por el desafío.
Confianza temprana, pero con los pies en la tierra
En 2021, con apenas 14 años, Lindblad se acercó a Lando Norris durante un evento de karting y le dijo con total seguridad:
“Quiero que te acuerdes de mí. Nos vemos en cinco años”.
La respuesta de Norris fue tan directa como amistosa: “¿Sí? De acuerdo, ¡bien pensado!”.
Aquella anécdota refleja una confianza poco habitual, pero Lindblad aclara que eso no debe confundirse con arrogancia.
“Creo que hay dos caras”, explica a RACER. “Desde que empecé a los cinco años, siempre creí que podía llegar a la Fórmula 1. Lo pensaba entonces, lo pensaba cuando se lo dije a Lando y lo sigo pensando ahora.
Pero al mismo tiempo, siempre existe el miedo a no ser lo suficientemente bueno, y eso es lo que te obliga a trabajar más duro”.
A sus 18 años, Lindblad es consciente del reto que tiene por delante: un ascenso meteórico, una normativa completamente nueva y una categoría que no perdona errores. “No soy ingenuo. Tengo muchas cosas que mejorar y aprender, y no diría que llego con exceso de confianza”, resume.
Resultados bajo presión y una oportunidad clara
Brillar en categorías júnior no garantiza el éxito en la F1, pero en el caso de Lindblad, sus actuaciones bajo presión han sido una señal clara de su potencial. Mientras la generación de novatos de 2025 se preparaba para su debut, él aseguraba su Súper Licencia FIA tras ganar el Campeonato Regional de Fórmula Oceanía en Nueva Zelanda.
Ese logro también lo colocó en una curiosa línea temporal: nueve años después de que Norris consiguiera el mismo título, aunque el británico de McLaren tardaría todavía tres temporadas en llegar a la F1.
Lindblad nunca sintió que la Fórmula 1 estuviera fuera de su alcance, especialmente dentro del programa de jóvenes pilotos de Red Bull.
“Sabía que si rendía, había una oportunidad”, reconoce. “Pero pensar constantemente en llegar a la F1 no me iba a llevar allí. Mi foco era rendir en la F2. El resto podía llegar solo”.
La oportunidad se concretó tras la salida de Yuki Tsunoda, que permitió el ascenso de Hadjar junto a Max Verstappen y dejó un asiento libre para Lindblad. Aunque el escenario parecía previsible desde hacía meses, el propio piloto insiste en que nunca se detuvo a pensar en hipótesis.
Ser el único novato… no cambia nada
A diferencia de lo ocurrido el año pasado, Lindblad será el único debutante de la parrilla. Sin embargo, no considera que eso represente una ventaja ni una desventaja real.
“No es algo en lo que piense mucho. Es un gran cambio para todos, especialmente con esta normativa. Todo se intensifica en la F1 y habrá aún más cosas que gestionar dentro del coche”, explica.
Para Lindblad, la comparación verdaderamente relevante es una sola: su compañero de equipo.
“Da igual si hay muchos novatos o si soy el único. Al final, en la Fórmula 1 solo hay una referencia real, y es tu compañero de equipo”.
En su caso, esa referencia será Liam Lawson en Red Bull, una vara de medición exigente desde el primer día.
Un nuevo comienzo con la mirada puesta en los detalles
Lindblad ha centrado gran parte de su preparación en el aspecto mental, consciente de la complejidad técnica de los monoplazas de 2026 y de la magnitud del equipo con el que trabajará.
Lejos de verlo como una carga, lo considera una oportunidad.
“Me encanta pilotar al límite, pero aún más buscar rendimiento en los pequeños detalles. Con esta normativa todo es nuevo, casi como un reinicio. Eso es algo que realmente espero con ganas”.
Puede que la parrilla de 2026 no esté repleta de caras nuevas, pero si el impacto de los novatos en la temporada pasada sirve como referencia, Arvid Lindblad apunta a ser uno de los nombres a seguir muy de cerca en la nueva era de la Fórmula 1.