Mecum Kissimmee 2026: La colección Funkmaster Flex será uno de los grandes atractivos de la mayor subasta de autos de colección del mundo

Pocos dominan el mundo del sonido y el metal como DJ Funkmaster Flex. Un verdadero crossfader entre generaciones, capaz de deslizarse de la crudeza de la vieja escuela a la intensidad de la nueva con una sincronización impecable. Para millones, es la voz que moldeó la radio de la Costa Este, transformando las noches de viernes en Hot 97 en un ritual cultural. Pero detrás de los discos de platino y los tocadiscos existe otro Flex: un apasionado de la potencia mecánica y la herencia automotriz, con una obsesión por el rendimiento tan precisa como sus mezclas.

En enero de 2026, durante Mecum Kissimmee, la subasta de autos de colección más grande del mundo®, miles de asistentes presenciarán la presentación de The Funkmaster Flex Collection, una impactante alineación de muscle cars estadounidenses que recorrerá el recinto como una discografía viva, donde cada vehículo cuenta una historia.

Funkmaster Flex: un ascenso contra todo pronóstico

Nacido como Aston George Taylor Jr., Funkmaster Flex emergió desde el Bronx, epicentro del hip-hop neoyorquino, en una época en la que la cultura no solo se creaba, sino que se defendía. A comienzos de los años 80, se forjó como arquitecto del sonido, dando forma a la energía de barrios que exigían autenticidad por encima de todo. Para una generación, el hip-hop no era solo música: era supervivencia, identidad y resistencia.

Entre platos, fiestas callejeras y sótanos abarrotados, Flex ayudó a transformar la lucha cotidiana en expresión artística. Esa filosofía sigue presente en cada proyecto que encara. Cuando sus icónicas “bombas” sonoras comenzaron a irrumpir en las ondas, las ciudades se detenían: canchas improvisadas en pausa, taxis subiendo el volumen y oyentes aferrándose a cada segundo de caos perfectamente orquestado.

En 1992, Flex redefinió la radio al lanzar el primer programa de hip-hop de Hot 97, llevando la emisora desde los ritmos bailables hacia la esencia más cruda del rap. Sus sesiones en clubes se convirtieron en transmisiones cargadas de energía nocturna, capturando el pulso de Nueva York y amplificándolo a nivel global. Luego llegarían los legendarios mixtapes “60 Minutes of Funk”, certificados de oro y repletos de freestyles exclusivos, que marcaron un estándar para DJs de todo el país.

Mural colorido sobre una pared de ladrillos en el Bronx, Nueva York, que forma la palabra «THE BRONX» (EL BRONX) con cada letra llena de escenas vibrantes de la cultura y la historia del distrito; un cartel amarillo de calle «Dead End» (Calle sin salida) y cajas de cartón apiladas son visibles en primer plano.  Foto: Montserrat Boix, CC BY-SA 4.0 / Wikimedia Commons

Del sonido al acero: la pasión automotriz de Flex

Así como fue motor del sonido urbano, otra armonía comenzó a llamar su atención: el rugido de los motores. Flex unió ambos mundos con “Ride with Funkmaster Flex” (2003), el primer programa televisivo de autos inspirado en el hip-hop, y más adelante con “Funk Flex Full Throttle” (2010), donde el automóvil se convirtió en una extensión cultural del ritmo y la velocidad.

A diferencia del enfoque ostentoso habitual en la industria musical, Flex nunca construyó autos por estatus. Los construyó para manejarlos. Para sentirlos. Y esa filosofía queda plasmada en la colección que se presentará en Mecum Kissimmee 2026: una narrativa de trabajo, creatividad y movimiento nacida en el Bronx.

La flota Funkmaster Flex

Uno de los grandes protagonistas es el Chevrolet Chevelle SS de 1970, tan recordado por su aparición en Ride with Funkmaster Flex como por su imponente presencia. Es el mismo Chevelle rojo arándano en el que Flex le enseñó a Lil’ Kim a hacer un burnout, convirtiendo el torque en oro televisivo. Bajo el capó, un V8 de 502 pulgadas cúbicas, carburador de cuatro cuerpos y transmisión automática TCI combinan alma clásica con músculo moderno. Su configuración —inducción de capó, diferencial Tru-Trac y barra estabilizadora Hotchkis— logra un delicado equilibrio entre control y brutalidad.

El Chevrolet Chevelle 1971, terminado en un elegante dorado, representa una lección de equilibrio restaurador. Impulsado por un V8 GM Tonawanda de 502 CI con inyección Edelbrock Pro-Flo, suma suspensión Hotchkis y frenos SSBC para un rendimiento contundente. El chasis con recubrimiento en polvo, los colectores Hedman y el escape doble lo convierten en un clásico analógico reinterpretado con precisión moderna.

La vibra de finales de los 60 se manifiesta en el Camaro Z28 1969 Azul LeMans, equipado con un V8 de 427 CI y carburador Holley. Su admisión Edelbrock y encendido MSD refuerzan la respuesta inmediata, mientras que las llantas Cragar SS aportan carácter visual. La mecánica se completa con frenos asistidos, eje trasero de 12 tornillos y barras de tracción, una disciplina mecánica tan precisa como una mezcla bien ejecutada.

El Dodge Charger R/T de 1969, pintado en cobre, fue el punto de partida del camino coleccionista de Flex. Conserva su carrocería, interior y V8 de 440 CI originales, evocando el rugido nocturno del metro del Bronx. Con kit Mopar, escape doble y suspensión mejorada, representa la esencia de una filosofía clara: mantenerlo auténtico, funcional y potente.

Desde la herencia Mopar hasta el espíritu Motown, el Pontiac GTO 1965 con inyección de combustible encarna el “GOAT” original. Su V8 de 389 CI y transmisión manual de cinco marchas se apoyan en tecnología moderna para garantizar fiabilidad, sin perder carácter. Es el puente entre la edad dorada de Detroit y los sueños cromados que definieron generaciones.

Completando la sinfonía aparece el Chevrolet 210 Hardtop 1955, una joya de mediados de siglo donde el cromo y el estilo clásico conviven con refinamiento moderno. Su V8 de bloque pequeño y detalles contemporáneos le dan una presencia tan evocadora como el pulso de una TR-808.

La colección también incluye una Chevrolet K10 1970, restaurada por completo y equipada con un V8 de 350 CI, tracción 4×4 y transmisión manual. Robusta, funcional y auténtica, demuestra que en el universo de Flex, lo clásico y lo moderno no compiten: conviven.

Más que una subasta, una declaración cultural

La Colección Funkmaster Flex es una autobiografía sobre ruedas, donde cada encendido es un verso de una vida marcada por el ritmo, la potencia y la autenticidad. Así como seleccionó artistas que definieron épocas, Flex eligió máquinas que reflejan su empuje incansable e inicia el jueves 15 de enero.

Mecum Kissimmee 2026 no es solo una subasta: es la oportunidad de adquirir un fragmento de historia cultural y automotriz. Cuando caiga el martillo y los motores hablen, quedará claro que esto es mucho más que una venta. Es una remezcla de músculo estadounidense, herencia del Bronx y un ritmo que no entiende de generaciones.

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