A unos minutos de finalizar la segunda sesión de entrenamientos libres del Gran Premio de Italia, en Monza, y a pesar de una bandera roja que sirvió de cierto descanso para el grueso de los pilotos, Charles Leclerc comunicaba al equipo que tenía que parar y que no podía decir el motivo por radio.

Mensaje enigmático

El mensaje de Leclerc consiguió llamar más la atención que si hubiera dicho una mentira piadosa, como que quería un cambio de configuración o algo similar. Y es que si el piloto quería evitar que la FIA pusiera los ojos sobre él y eludir algunos test obligatorios que quizás le hubieran hecho perderse la siguiente sesión, la de la clasificación al sprint, no le salió muy bien.

Tras la comunicación y comprobarse que Leclerc había abandonado su vehículo, una legión de periodistas se agolpó alrededor de Ferrari deseosos de información. Un portavoz del equipo comunicó

La fuente: Caranddriver Ir al Articulo

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