Da igual que tengas un Seat Ibiza del 98, un monovolumen, un Bugatti Chiron o el coche más caro del mundo: en cualquiera de estos supuestos, el velocímetro no indica la velocidad real a la que circula tu coche. Y, para ser más exactos, siempre vas más lento de lo que piensas. Como cuando hablas con dos copas de más, que te crees el rey de la oratoria, pero es sólo un espejismo.

Y la razón es sencilla. Esto es así no porque lo digamos nosotros, sino porque lo dice la ley. Concretamente, la ley UN ECE Regulation 39 de la normativa europea de homologación de vehículos, que obliga a los fabricantes a imponer un margen de error en sus sistemas de medición de velocidad, que siempre y obligatoriamente tiene que estar por encima de la velocidad real. Concretamente un 10% por encima, al que hay que sumarle 4 kilómetros

La fuente: Caranddriver Ir al Articulo

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