Aunque puede resultar tremendamente injusto esperar grandes resultados de un piloto como Yuki Tsunoda, que prácticamente acaba de aterrizar no solo en Fórmula 1 sino también en competición, lo cierto es que su debut en el Gran Premio de Bahréin disparó las expectativas con el japonés.

Grandes expectativas

Y desde aquél Gran Premio de Bahréin en el que el japonés finalizó en novena posición, sus resultados estaban siendo nefastos. Malas sesiones de clasificaciones, malas carreras, y pequeñas salidas de tono por radio que gustaron poco o nada a los dirigentes de Red Bull. El desencanto con Yuki comenzó en Imola, el circuito donde el japonés se había pasado el invierno rodando con el monoplaza de 2019, pero que a la hora de la verdad, se estampó contra el muro.

Desde entonces ningún resultado destacable ni tan siquiera un halo de esperanza al que agarrarse. Del nuevo talento descubierto a mirar

La fuente: Caranddriver Ir al Articulo

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