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No eran los puntos perdidos lo que preocupó a Toto Wolff tras el GP de Emilia Romagna, sino el posible impacto en el futuro programa de desarrollo del W12 provocado por el coste de los daños del accidente de Valtteri Bottas y George Russell.

Tras desmontar los restos en Brackley, el equipo ha estimado que la factura final será de alrededor de un millón de libras (1.39 millones de dólares).

Es algo extraordinario que la poderosa Mercedes tenga que preocuparse por pagar las piezas rotas –el jefe de ingeniería, Andrew Shovlin, también señaló al alerón delantero que Lewis Hamilton dañó contra las protecciones–, pero el episodio pone de manifiesto lo presionados que están los principales equipos en esta nueva era de regulaciones financieras de la FIA.

El requisito de gastar menos de 145 millones de dólares en 2021 en el desarrollo, la construcción y el funcionamiento de sus coches ha provocado cambios importantes para Mercedes, Red Bull y Ferrari, los tres que más gastan. Todos ellos han tenido que recortar

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